Venda euros y compre dólares (nota embargada para lectores argentinos hasta el 2015)

Dicen que cuando el hombre muere, nace el mito. Lo que nadie dijo es que en muchos casos, no hay que esperar que muera. Para las monedas pasa lo mismo. El euro goza de un prestigio difícil de aceptar en un momento como éste. Para los argentinos, ahorrar en euros significa depositar una parte de la confianza en el funcionamiento de la zona euro, algo que no está demasiado claro de cómo será de aquí en adelante.

07deNoviembrede2011a las07:51

El euro como moneda de las más fuertes del mundo tiene sus días contados. De nada sirve la flema inglesa que se esmera por estas horas en levantar la figura de Alemania y proponer la salida de Grecia de este selecto club de países que comparten una súper-moneda. Vale tanto como u$s 1,40 por unidad y en la Argentina hay que desembolsar $ 6 para guardarse 1 euro en el bolsillo. Eso sí: habrá que acusar en la balanza un buen ingreso ("consistencia" de la AFIP) y contar además con el beneplácito del oráculo.
 
Ahora bien. Esos $ 6: ¿No será mucho por una moneda cuyo respaldo son un conjunto de países que no pueden accionar desde hace meses un plan para rescatar a una de las economías más pequeñas del bloque económico que integran?
 
Lo de Grecia, esta suerte de puntos suspensivos que significa un gobierno "de coalición", es, como mucho, un fraude. ¿No habrán querido decir un gobierno "de colisión"? Porque es indudable que lo que viene es la embestida (del resto). El choque es inevitable. El dólar recuperará una parte del terreno perdido en los próximos meses.

Nadie duda que Grecia no va a poder pagar su deuda. La duda que ha salido a la luz para sus socios europeos es si ahora vale la pena comprar más tiempo. La ventaja de demorar la reestructuración de la deuda griega es la misma que se utiliza en España para los balances de los bancos de la península: dar más tiempo a previsionar las deudas y para preparar la reestructuración bancaria.

La desventaja es que se sigue inyectando dinero (debilitando la moneda) donde no va a ser rentable, al tiempo que se les paga a los tenedores de bonos.

Dados los catastróficos resultados del programa de austeridad para Grecia, que no sólo no aumenta, sino que disiminuye la capacidad de pago (a medida que sube el nivel de deuda, la cantidad total que será devuelta disminuye, como pasa con los impuestos por ejemplo), lo normal será que pronto se tenga un nuevo capítulo.

Por fin llegó el momento de la maquinita

En la última semana, el Banco Central Europeo (un señor que maneja la cantidad de euros que circula por las economías que comparten esta moneda) decidió recortar el costo del dinero. En castellano, pagarán menos a aquellos que quieran hacer colocaciones en esta moneda. Un poco más de 1,25% anual.

El efecto buscado es doble: darle mayor dinamismo a la cotización de la moneda (salen inversores porque pagan menos, cae el valor de la moneda, exportaciones más baratas contra el dólar). Por otro lado, en tanto que la tasa es menor, el crédito, como facilitador de transacciones y estimulante económico, también resulta más barato.

Esto, que podría pasar por una medida de política monetaria, es además una señal ineludible de que Europa ya "compró" el plan de Estados Unidos y emitirá euros por doquier. A mayor oferta, precio más bajo.

Pero todo no quedaría más que en una cuestión monetaria si no fuera porque los acuerdos generados en el marco de las últimas cumbres europeas resultan tan increíbles como la declaración de los ingresos de Susana Giménez ante la AFIP.

Sin plan concreto, con promesas, sin compromiso ni liderazgo, y con alguna medida "atada con alambre", no hay nada más que hablar: el tiempo que se compró vence pasado mañana. A las asperezas del BCE habrá que sumarle su propio balance: utilizar los euros (emitirlos primero) para comprar bonos en mal estado (basura) sólo harán

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