¿Quién dijo que todo está perdido?

Con un buen manejo y una correcta elección de pasturas se pueden reutilizar valiosas zonas ganaderas.

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12deNoviembrede2011a las09:47

La agricultura argentina está en un proceso de expansión de sus fronteras. Así, avanza sobre las regiones áridas y semiáridas que tienen ambientes productivos más frágiles, a los que hay que prestar especial atención.


Roberto Casas, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales de INTA, dio recomendaciones para la recuperación de los suelos salinizados. Según explica el experto, estos suelos, en las regiones áridas y semiáridas, han despertado especial interés, principalmente para la explotación ganadera.


Entre las causas de este cambio menciona que las buenas condiciones climáticas, la tecnología y el desarrollo de mejores germoplasmas en los cultivos de granos produjeron un proceso de intensificación y expansión agrícola que desplazó a la ganadería hacia estos ambientes.


Uno de los primeros manejos para lograr un desarrollo óptimo y que nuevos sitios ganaderos sean incluídos en la presupuestación forrajera, comenta el especialista, es la clausura temporaria al pastoreo del área afectada por el halomorfismo. Esto permitirá el establecimiento natural de las especies vegetales nativas, adaptadas a la salinidad y alcalinidad.


Casas aclara que al mantener estos ambientes vegetados con especies adaptadas se disminuye el proceso de ascenso capilar del agua freática que tiene alta concentración de sales disueltas y que comienza con la falta de precipitaciones.


El especialista agregó que una vez consolidada la implantación de estas nativas adaptadas, lo aconsejable es proceder en el otoño al secado de dicha vegetación, de manera de mantener la cobertura del suelo. En consecuencia, se crean así las condiciones adecuadas para la siembra directa en otoño de especies forrajeras tolerantes a la salinidad tales como el agropiro alargado, lottus tenius, trébol de olor blanco y trébol de olor amarillo.


De esta forma, recomendó para la primavera la utilización de grama rhodes (Chloris gayana), especie que ha mostrado un excelente comportamiento en suelos halomórficos y cuenta con un sistema radical que favorece la estructuración del perfil y la lixiviación de sales hacia horizontes profundos. Este es uno de los puntos más importantes, afirma el especialista, ya que en los suelos sódicos el sistema radical de la grama contribuye a contrarrestar la dispersión de la estructura generada por la presencia del sodio en la solución del suelo.


Esta estrategia permite atenuar el proceso de salinización que es parcialmente reversible en función de ciclos climáticos promedio para la región y de la profundización de la capa freática que permite lixiviar las sales solubles hacia horizontes profundos.

Por INTA Especial para Clarín Rural 

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