Cuba, contra el robo de ganado

El hurto de ganado vacuno, sagrado en Cuba por motivos económicos y no religiosos, está bajo una fuerte ofensiva de las autoridades, que alegan que ese delito puede agredir la salud de quienes compran carne ilícita.

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14deNoviembrede2011a las07:08

El tema fue incluso analizado este mes en el seno del Consejo de Ministros, que atribuyó los robos a un gran descontrol estatal sobre la masa ganadera.

«El descontrol de la masa ganadera y la deficiente vigilancia del sector estatal y los propietarios individuales adquieren grado superlativo», comentó la prensa oficial local al brindar detalles de lo discutido en esa reunión.

Cuba sufre desde hace décadas escasez de carne vacuna. Su programa de desarrollo prioriza al ganado lechero con el fin de mantener una distribución estable de ese alimento a la población infantil, especialmente.

Además de reprimir con fuertes sanciones jurídicas el hurto y la matanza de vacas y de toros sin los permisos estatales que se exigen, las leyes tratan de eliminar o al menos reducir un mercado receptor ilegal muy amplio.

El diario oficial Granma expuso que «urge aguzar el enfrentamiento, pues no pocas familias incurren en esta actividad delictiva sin reparar no sólo en los perjuicios económicos y sociales, sino en los riesgos de salud».

«La posibilidad de contraer alguna enfermedad figura entre los mayores peligros», expuso.

Advirtió que la falta de controles sanitarios en el mercado clandestino puede causar tuberculosis, brucelosis, leptospirosis y «muchas afecciones parasitarias internas».

Granma reconoció que ese comercio ilegal ocurre por «la existencia de una demanda insatisfecha y la imposibilidad de muchas familias de acceder al mercado en divisas para consumir la carne de res».

Ese alimento fue distribuido por décadas a precios bajos en entregas racionadas mínimas a las familias a través de una «libreta de abastecimientos» que aseguraba una canasta básica a los cubanos.

Pero las ventas por ese sistema subsidiado de carne vacuna se redujeron en forma drástica paulatinamente hasta casi desaparecer, y actualmente existe para ventas mensuales dirigidas a niños menores de 13 años y adultos con graves problemas de salud.

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