Herramientas para potenciar la alfalfa

Los técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Castelar proponen alternativas para potenciar el heno de alfalfa forrajero, una dieta de alta calidad para profundizar modelos más intensivos de carne y leche.

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14deNoviembrede2011a las07:10

Los cubos y pellets de alfalfa representan una alternativa poco extendida en el país a pesar de ser «una fuente de fibra y proteína clave para la producción ganadera», explicó Miriam Gallardo, investigadora del Instituto de Patobiología del INTA Castelar, quien trabaja en el desarrollo de esta propuesta.

La técnica detalló que «todos los forrajes son potencialmente conservables como fuentes de nutrientes, aunque la secuencia operativa de conservación es compleja y un mal manejo puede generar pérdidas de hasta el 40% de la biomasa del cultivo».

Por esto precisó que es clave analizar y considerar las distintas tecnologías de proceso aplicables a su procesamiento con el objetivo de otorgar valor agregado a este recurso y obtener otros alimentos de alta calidad, estables todo el año y aplicables a una amplia gama de dietas productivas. Los cubos y pellets -pequeñas porciones de material comprimido- de alfalfa representan una alternativa poco desarrollada en el país a pesar de presentarse como insumos muy promisorios en los nuevos modelos de producción ganadera intensiva, debido a que permiten desarrollar dietas muy equilibradas, con un control más estricto de la cantidad de nutrientes.

Para Gallardo, este recurso se puede utilizar como «vehículo para aportar otros nutrientes específicos como concentrados especiales, minerales traza y microaditivos, entre otros. Los cubos son excelentes fuentes de fibra de alta calidad, mientras que los pellets son fuente de proteínas con perfil acorde de aminoácidos esenciales, aun para aves y cerdos».

«Si bien la productividad potencial de los alfalfares se duplicó significativamente -de 8.000 kilogramos de materia seca por hectárea a más de 15.000-, el porcentaje de aprovechamiento no llega al 60% de la biomasa total producida anualmente», concluyó la científica.  

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