Cristina puso otra vez los vuelos bajo control militar

La Presidenta le dio a la Fuerza Aérea el manejo de los controladores de la aviación civil. La decisión se tomó a través de un decreto y es en medio de la pelea con el gremio de los técnicos aeronáuticos.

15deNoviembrede2011a las07:22

El Gobierno dispuso por decreto que los controladores aéreos vuelvan a la órbita de la Fuerza Aérea, una decisión que apunta directamente a quitar poder de fuego a la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA) , que encabeza Ricardo Cirielli. De esta manera, los “torreros” volverán a depender de un mando militar dentro de un nuevo organismo, la Dirección General de Control de Tránsito Aéreo.

La decisión fue adoptada a través del Decreto 1840 que la presidenta Cristina Kirchner firmó este fin de semana en El Calafate, como respuesta política a lo que el Poder Ejecutivo insiste que fue un paro encubierto del gremio de Cirielli durante este fin de semana.

El viernes, los controladores aéreos espaciaron en hasta diez minutos la salida de los aviones de Aeroparque, con lo cual se generó una situación general de atrasos y cancelaciones. En tanto, el sábado y el domingo directamente no salieron vuelos de Aerolíneas desde Aeroparque y Ezeiza: el Gobierno dijo que tomó la decisión de suspenderlos por medidas de fuerza gremiales y Cirielli argumentó que eso ocurrió por problemas de mantenimiento de los aviones . Por las dos situaciones, el Gobierno acusó al gremio de Cirielli, quien aseguró que ni los controladores ni los mecánicos hicieron medidas de fuerza. Ayer, con algunas demoras, los vuelos de Aerolíneas comenzaron a normalizarse.

La Presidenta se refirió por primera vez al tema ayer, en un acto en Ushuaia. Si bien no mencionó en forma directa a los gremialistas aeronáuticos, aludió a ellos: “Desde planteos pretendidamente ultra se termina siendo funcional a intereses que poco tienen que ver con el país ”, aseguró.

En esa línea, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, presentó un recurso en la Justicia para quitar la personería gremial a APTA . En la presentación ante la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, Tomada pidió la suspensión de la personería gremial de APTA “por incumplimiento a la ley de conciliación obligatoria”.

El viernes, Trabajo había dictado la conciliación obligatoria ante lo que consideró una medida de fuerza de los controladores, pero como la postura del gremio de Cirielli fue que no estaban haciendo paro, no acataron la conciliación.

La iniciativa de Tomada reconoce un antecedente: en 2001, había hecho lo mismo su predecesora durante el gobierno de la Alianza, Patricia Bullrich. En aquella ocasión la Justicia no le dio la razón.

En cuanto a los controladores aéreos que ahora vuelven a la órbita militar, habían hecho en 2009 el camino inverso: habían sido traspasados desde la Fuerza Aérea hacia la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) que por entonces encabezaba Rodolfo Gabrielli y ahora está encabezada por Alejandro Granados, hijo del intentende de Ezeiza.

Con el pase a la órbita civil, los 1.110 “torreros” también se habían agremiado: unos 600 están afiliados al gremio de Cirielli, mientras que buena parte del resto está en la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA) .

Un dato que revela el carácter político de la medida es que la flamante Dirección General de Control de Tránsito Aéreo dependerá de la Fuerza Aérea y por consiguiente del Ministerio de Defensa, pero seguirá siendo supervisada por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), que a su vez depende de otro ministerio, el de Planificación. Esta superposición de funciones es para cumplir con una formalidad: la exigencia de la Agencia Internacional de Aviación Civil (OACI, según su sigla en inglés) de que el control aéreo no debe estar en manos militares, sino civiles.

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