El Gobierno quiere asegurarse un puerto para importar gas hasta 2015

El Gobierno negocia con Mega la extensión de un contrato de alquiler hasta 2015 en Bahía Blanca, el más extenso hasta ahora. Fue el primer puerto en recibir gas importado.

16deNoviembrede2011a las07:38

Aunque el Gobierno apuesta cada vez más fichas a que la explotación de recursos no convencionales de gas y petróleo le permitan reducir las compras de energía al exterior durante el próximo mandato de la presidenta Cristina Fernández, es un hecho que las importaciones tendrán un espacio de lujo en la balanza comercial del siguiente período presidencial. Un ejemplo convincente es lo que ocurre en torno a la negociación por el alquiler de instalaciones en Bahía Blanca.

En ese marco, el Gobierno negocia contrarreloj con Mega –una compañía dedicada a la separación de líquidos del gas natural– para renovar el alquiler del muelle que la compañía tiene en esas ciudad, a donde llegan las importaciones de gas natural licuado (LNG, según su abreviación en inglés).

En esa ocasión, además, los funcionarios a cargo de las negociaciones, del entorno del Ministerio de Planificación, tienen un objetivo de largo plazo: en lugar de hacer un contrato por un año o dos, como ocurrió hasta ahora, quieren extender el vínculo durante otros cuatro años; es decir, el tiempo que durará la próxima gestión de la Presidenta. Así, el primer acuerdo fue para 2008 y el segundo para 2009; el tercero duró dos años (2010-2012) y el último se extenderá hasta 2015.

Aunque no trascendió el monto involucrado, empresarios que se sientan a la mesa de negociación apuntaron que muestra a las claras la intención del Gobierno de seguir importando gas, algo que hasta hace pocos años era muy infrecuente para la Argentina.
La operación de importación de LNG (llega por barco en estado líquido y luego se vuelve a su estado natural para ser inyectado en las cañerías) está a cargo de Enarsa –la empresa estatal de energía– y la petrolera YPF. Las instalaciones tienen capacidad para inyectar al sistema unos 8,5 millones de metros cúbicos (m3) diarios de gas, que equivalen a un 6% del consumo promedio del país.

Enarsa tiene en marcha una licitación para recibir el año que viene 80 barcos de LNG, 30 más que los que recibirá al término de 2011. De ese total, 45 cargamentos tendrán como destino Bahía Blanca. Si bien se trata del gas más caro para el país –tiene un valor variable que oscila entre u$s 12 y u$s 18 el millón de BTU–, por encima de la importación de Bolivia, le permitió al Gobierno moderar los efectos de la caída en la producción local del recurso.

De acuerdo con el cronograma que maneja Enarsa, el viernes que viene recibirá ofertas para resolver el abastecimiento de LNG durante 2012. Una semana después se adjudicará la licitación. En el sector privado apuntan dos temas con respecto a ese suministro: es muy probable que sea más caro que el de 2011 y, además, no están seguros de la disponibilidad del gas.

En paralelo, avanza un proyecto para construir una nueva planta de LNG en Cuatreros, en la zona interior de la ría de Bahía Blanca.
Si bien el Gobierno inició un plan para reducir paulatinamente los subsidios a la energía, aún está lejos de poder recortar los aportes públicos a la importación de gas, que por estos días es cubierta casi en su totalidad por recursos del fisco. De manera que persistirá la huella que deja en la balanza comercial energética, una de las principales preocupaciones de los funcionarios durante el próximo mandato.

Un ejemplo es sintomático de esa situación: en agosto, por caso, las importaciones crecieron hasta los u$s 7.616 millones, un 43% por encima del mismo período del año anterior, y llevaron al superávit comercial, principal fuente de ingreso de dólares, hasta los u$s 640 millones, casi un 40% por debajo del número de 2010. Entre los mayores responsables de e

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