La cosecha en EE.UU. no fue tan buena como se esperaba

Las importaciones chinas cayeron en octubre por tercer mes consecutivo, como consecuencia de la escasa rentabilidad que obtienen los procesadores locales, circunstancia que frenó el ritmo de compras.

18deNoviembrede2011a las10:12

El mercado de granos transitó hace pocos días un nuevo informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) sin que en la plaza se haya generado demasiado optimismo. Las cifras que hoy revela este organismo oficial son distantes de las enunciadas varios meses atrás. Estados Unidos no ha tenido una mala cosecha en sus cultivos de verano, pero ella no resultó todo lo buena que se prometía sobre el final del invierno boreal.

El informe, como todas las noticias que se conocen en estos días, se encuentra más influenciado por la situación macroeconómica global del momento que por los fundamentos que son propios del mercado de granos. Estos últimos son los que determinan la tendencia de los precios en el corto plazo, y parecería que esta directriz se mantendrá bastante tiempo más.

Seguramente, en otro contexto financiero mundial este informe del USDA hubiese impulsado algún entusiasmo alcista inicial, pero las noticias constructivas fueron ahogadas por las novedades financieras que llegaban de Europa.

A partir del reporte mensual, al mercado le quedó la sensación de que otro recorte en la producción de Estados Unidos resultará probable, ya que los rendimientos que se van obteniendo son distantes de los originalmente previstos.

La palabra final la tendrá el informe del 12 de enero del año entrante, momento en el que se conocerá el informe final de esta campaña.

Desde 1990, cada vez que el USDA recortó los rendimientos en noviembre luego de haberlos disminuido también en septiembre, en relación con su estimación inicial de agosto, el rendimiento final revelado en enero resultó ser igual o inferior al de noviembre.

Los precios internos del maíz en China continúan presionados como consecuencia de la buena cosecha de ese país y la percepción de los traders de que la demanda sufrirá algún grado de recorte.

De todos modos, la oferta del grano forrajero en ese país se va a mantener relativamente firme, ya que se pronostica que la demanda interna crecerá más rápidamente que la oferta. En el año, la demanda ha crecido en 8 millones de toneladas, en tanto que la oferta adicional se elevó a 7,25 millones, o un 4%, al alcanzar un récord de 184,5 millones de toneladas.

Por su parte, las importaciones de maíz se incrementarán de modo significativo en relación con el año anterior. Según la visión del Rabobank, China deberá importar alrededor de 10 millones de toneladas de forrajes por año a partir de 2015 para sostener el crecimiento de su consumo doméstico. Esta nación también deberá aumentar sus importaciones de DDG (derivados del procesamiento para elaborar etanol), subproducto que proviene de Estados Unidos.

En lo concerniente a la soja, las importaciones chinas cayeron en octubre por tercer mes consecutivo como consecuencia de la escasa rentabilidad que obtienen los procesadores locales, circunstancia que frenó el ritmo de compras. Las adquisiciones de octubre fueron de 3,81 millones de toneladas, comparadas con 4,1 millones en septiembre y 3,7 millones de toneladas de octubre de 2010.

Las importaciones de los primeros diez meses totalizan 41,52 millones de toneladas, lo que implica una caída del 5,4% en relación con idéntico período de 2010.

El USDA proyecta que las compras al exterior de esta temporada alcanzarán los 56,5 millones de toneladas, cifra que hoy parece difícil de alcanzar. El Centro Nacional de Información de Granos y Aceites de China proyecta que en este año las importaciones de la oleaginosa llegarán a solamente 52 millones de toneladas, e implicarían la primera declinación desde 2004.

Aun así, varios analistas de Chicago sostienen que la cifra de importa

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