Buen desarrollo en las primeras etapas del maíz 2011/2012

Luego de un periodo previo a la siembra complicado por la escasez de humedad, los cultivos de maíz evolucionan bien después de la emergencia. Recibieron lluvias de manera bastante regular y muestran un aspecto vigoroso.

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19deNoviembrede2011a las09:16

"En Entre Ríos los maíces están con seis a ocho hojas según la época de siembra, en franco crecimiento y con tonalidad verde oscura pareja, que refleja una adecuada nutrición", apunta un técnico que atiende varios campos ubicados a lo largo de la ruta 14, cerca del río Uruguay. "Tienen un buen desarrollo foliar, algunos ya llegan a la altura del alambrado y no parecen propios de un año con pronóstico de Niña", agrega.

Similar situación se da en el norte de Buenos Aires. "En Pergamino y en Junín hubo buena disponibilidad de agua en el suelo durante septiembre y pudo implantarse gran parte de la superficie en fecha temprana", asegura Julio Lieutier, asesor del CREA Seguí-La Oriental. Esos lotes están muy bien logrados, en crecimiento activo por buena dotación de nitrógeno. No obstante, la disponibilidad inicial de ese nutriente fue muy dispar según las localidades, lo que obligó a hacer fertilizaciones con dosis muy variables.

"Pocos productores se volcaron hacia las dosis más altas cuando fueron viendo que se deterioraba el precio a cosecha. Con una parte de la producción vendida a 170 dólares por tonelada y otra a 150 dólares, no son rentables aplicaciones con dosis mayores a los 140 kilos por hectárea", aconseja Lieutier.

Más al centro de la provincia -en Chivilcoy por ejemplo- se contabilizaron sólo 500 milímetros en lo que va del año y muchos productores implantarán el 50 por ciento de sus cultivos en la segunda fecha de siembra de noviembre.

Todos los cultivos tienen pendiente una espada de Damocles: las lluvias de diciembre, que pueden escasear en un año Niña, aunque ésta se perfile más débil que la del año pasado. El otro riesgo alto es la mala comercialización. Muchos productores tienen silo bolsas con maíz de la campaña vieja en el mismo potrero en que se desarrolla la nueva, ante la imposibilidad de vender a la exportación y a las industrias, muy cómodamente abastecidas.

Las cuentas son muy diferentes cuando se consideran los precios máximos que se pudieron capturar en presiembra -175 dólares por tonelada- y los del disponible: 130-135 dólares por tonelada. "Así, tirarse a la pileta con un cultivo que exige invertir mucho dólares por hectárea en un mercado regulado se está tornando cada vez más riesgoso", concluye Lieutier.

Por Carlos Marín Moreno

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