Un 76% de los depósitos a plazo fijo en bancos ya son a menos de 90 días

Tras la disposición oficial, los ahorristas renovaron el 90% de su dinero a menos de dos meses. Los bancos ya bajaron de 24% a 20% la tasa de plazo fijo por el pedido del Gobierno.

22deNoviembrede2011a las08:06

La “evolución” de los plazos en fijos en pesos que para algunos analistas es buena noticia, para la mayoría de los banqueros no parece serlo tanto. La turbulencia que generó la AFIP en estas tres semanas no hizo más que profundizar uno de los grandes estigmas que tiene el sistema financiero argentino actual y agregar obstáculos para un financiamiento a largo plazo que hace años no aparece en el país.

Los ahorristas y las empresas decidieron acortar aún más la vida de sus plazos fijos, y en estas semanas renovar el 90% de su depósitos con un vencimiento menor a los dos meses. El resultado: el fondeo en pesos sostuvo su ritmo de crecimiento, pero los bancos se quedaron con el 86% de su dinero al vencimiento más corto de todos (incluyendo cuentas a la vista). Éste es, precisamente, el mayor impedimento que tiene desde hace tiempo el sistema para ampliar la participación de los préstamos en la economía local. Hoy ya el 76% del fondeo es a menos de tres meses de plazo; y el 60%, a menos de dos.

Por un efecto que se atribuyó a tasas de interés, los plazos fijos menores a 60 días crecieron en $ 1.360 millones durante las dos semanas siguientes a las restricciones de la AFIP. Y, en cambio, los que tienen vencimiento de dos a tres meses, sólo lo hicieron en $ 41 millones; los que tienen entre 3 y 6 meses, cayeron en $ 135 millones; y los que superan los 6 meses avanzaron sólo en $ 102 millones. Así, los depósitos más cortos del sistema pasaron de ser el 55% del total en julio a ser hoy el 60%.

“La gente privilegió el corto plazo y prefirió quedar con cuentas a la vista para tener a tiro su dinero”, resumió el analista de Zonabancos.com, Gustavo Giraldez. “Los depósitos crecieron porque volvió la Anses para equilibrar ese desfasaje, dado que hace dos meses se había ido del mercado”, agregó. Tampoco el organismo, según aclaran fuentes del sector, se anima a renovar más allá de los 30 días.

El panorama podría empeorar aún más en diciembre, un mes que estacionalmente se considera de fuerte demanda de pesos por el aumento del consumo. Atento a esto, el Gobierno pidió el jueves pasado a los bancos que le pusieran un freno a la escalada de sus tasas de interés y que ninguno de ellos colocara por encima del 20% anual. El efecto ya se percibe: las mismas mesas de dinero que la semana pasada pagaban 24% de retorno por un depósito mayorista, hoy ofrecen 400 puntos básicos menos. “Tasas tan altas no le convienen a nadie. Lo único que hacen es cortar o hacer más difícil el financiamiento. Los depósitos no estuvieron evolucionando tan mal y no se justifica estar en estos niveles de tasa”, consideró el gerente de finanzas de uno de los grandes bancos del sistema. La tasa de corto plazo para bancos (call money), que el último miércoles llegó al 17%, se desinfló ya al 9,5%.

Aún así, los banqueros desconfían de que esto refleje una solución. No sólo porque no aventura un regreso de los dólares, sino porque hasta puede parecer insostenible de cara a diciembre. Esto explica por qué hoy ninguna entidad está dispuesta todavía a reducir las tasas de sus créditos, a pesar de que en los últimos días éstas fueron creciendo en simultáneo con la Badlar (que pasó del 12% al 20% en dos meses). Un ejemplo: el Banco Ciudad mandó ayer a sus clientes una notificación en la que informó que, a partir de diciembre, la tasa variable de sus créditos hipotecarios se encarecerá en 200 puntos básicos. Mucho menos, según aclaró, de lo que lo estarán haciendo otras entidades. Razonamiento para llevar: si hubiera expectativa de tasas hacia la baja, la entidad de Federico Sturzzenegger habría dado ayer un paso

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