Los desafíos de la carne

Existe la necesidad de una articulación pública y privada para que el sector vuelva a crecer.

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26deNoviembrede2011a las08:49

La industria frigorífica argentina, en el marco de un negocio de escasa rentabilidad para los próximos años, enfrenta un inmenso desafío de reconversión para mantener su subsistencia.

En efecto, el sector tiene actualmente una capacidad ociosa del 50%, o dicho de otra forma, se pueden faenar 20.000.000 de cabezas mensuales, y las estimaciones existentes hablan de una faena mensual que no superará los 11.000.000 para los próximos años. A partir de esta premisa, se deben efectuar todos los demás análisis y pronósticos.

Una de las más importantes consideraciones, con un alto contenido político, es la que ha dividido históricamente al gobierno y los actores privados: ¿se debe considerar a la carne bovina como un bien escaso a nivel mundial, cotizado y requerido, con demanda internacional en aumento y generador directo de ingreso de divisas al país, o el consumidor argentino (primero en volumen y calidad a nivel mundial) tiene que satisfacer sus niveles de consumo y consecuentemente dar prioridad absoluta al mercado interno desatendiendo al internacional? A mi entender, ni lo uno ni lo otro. Debemos ser capaces de desarrollar un sistema articulado que permita atender y contener ambos espacios en un marco de crecimiento de la faena. Seguramente el estado debe tener un rol fundamental en la tarea, coordinando con el sector privado la estrategia y seguimiento de un sistema previamente establecido, que dotaría al plan de “previsibilidad”, indispensable para producir sin sobresaltos y situaciones inesperadas que terminen en despidos masivos y cierres de plantas.

La informalidad en la faena y el incremento de matanzas al margen de los requerimientos sanitarios, impositivos y previsionales, afectan directamente a la industria formal, beneficiando al operador marginal, y castigando la mano de obra reglamentada. En tal sentido, considerar la aplicación del IVA carnes al final de la cadena, y otorgar matrículas solamente a los establecimientos faenadores serían conceptos que encausarían la actividad.

Resulta más que necesario replantear la comercialización de carnes comenzando con las grandes ciudades, y dotar al sistema de la tecnología y modernización conocida, para satisfacer y asegurar sanitariamente el consumo humano y el bienestar general. En este contexto, el gobierno debe solventar, con la colaboración de la industria frigorífica, un plan de abastecimiento de carnes a la población de menores recursos.

También deberían tener un tratamiento igualitario los subproductos derivados de la faena, especialmente el cuero, el principal, que la industria frigorífica no puede exportar en estos días. Por supuesto, y considerando que la industria curtidora nacional tenga su materia prima requerida, bien podría liberarse un cupo determinado para que los frigoríficos lo exporten y mejoren así su ecuación financiera.

Argentina debe retomar su agenda de negociaciones internacionales. El tener libre acceso a los diferentes mercados permite maximizar la captura de valor que cada uno de ellos pueda ofrecer.

La cadena de ganados y carnes tiene en nuestro país una importantísima significación política y económica, que se derrama a todos los actores de la misma; por ello, su consideración y seguimiento debe estar a la altura de las circunstancias.

Por Mario Ravettino
Presidente del consorcio ABC.

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