Se frenó de golpe el crédito operativo para las empresas

Según datos del Banco Central, se estancaron los descubiertos en cuenta y el descuento de cheques.

29deNoviembrede2011a las08:23

De expandirse a un ritmo del 50 por ciento anual hace sólo unos meses, las líneas de crédito que las empresas utilizan para financiar su operación cotidiana (descubiertos en cuenta y descuento de cheques y documentos) se estancaron en los últimos 30 días, según las últimas cifras divulgadas por el Banco Central (BCRA).

El feroz ajuste que este tipo de financiamiento mostró en el último trimestre fue por precio, pero también por cantidad. Por ejemplo, la tasa de interés que los bancos cobran por los adelantos a través de cuenta corriente, desembolsos a los que las tesorerías de las empresas recurren para el manejo diario de la caja, se duplicó en el último trimestre: para operaciones de diez millones de pesos o más, pasó del 12,5% en agosto al 24,2% a mediados del mes que finaliza mañana. Y los acuerdos por descubierto en cuenta pactados redujeron su monto en por lo menos un 25% en aquellas entidades que vieron disminuir fuerte su liquidez en los últimos meses, cuando la tasa de crecimiento de los depósitos se planchó y la de los créditos seguía volando.

Pero en el caso de las empresas consideradas más riesgosas o que se desempeñan en actividades más expuestas al ciclo económico, algunos acuerdos de descubierto, incluso, fueron replanteados o desaparecieron.

Son las razones básicas de una caída tan brutal como demostrativa del costo que tiene para el nivel de actividad el proceso de dolarización y fuga de capitales que vivió la economía en el último semestre. Y una de las contribuciones más concretas a la tendencia al freno que la economía muestra tras las elecciones presidenciales de octubre, junto al contagio que produce en la actividad industrial la desaceleración de la economía brasileña.

"El contrasentido es que la economía local, que se manejó con políticas monetarias muy expansivas durante su fase de auge, pasó a tener un ajuste contractivo en la oferta de dinero justo ahora que se viene el frío de afuera", reflexionó el economista Federico Muñoz, de la consultora homónima.
Paradoja

La paradoja es aun mayor si se recuerda que parte del proceso de encarecimiento que mostraron las tasas de interés en los últimos meses fue alentado por la acción del propio Gobierno, cuando aún trataba de desalentar el pase a dólares de los ahorristas mediante la persuasión, es decir, antes de decidirse a reprimir esos movimientos de fondos con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) como punta de lanza.

Ese intento fallido lo lideró la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), cuando en septiembre decidió no renovar los plazos fijos que mantenía en algunos bancos privados y obligó a las entidades a subir las tasas ofrecidas a los ahorristas para cubrir esos faltantes.

Fue entonces cuando las tasas de interés pasivas (las que se pagan por los depósitos) pegaron el salto. La de los plazos fijos en pesos a nivel minorista pasó de promediar un 11 por ciento en el trimestre, que va de agosto a octubre, a entre 16 y 17 por ciento este mes.

A su vez, la tasa de interés correspondiente a las colocaciones mayoristas (por depósitos de más de un millón de pesos, y conocida como Badlar) pasó de 13,5 por ciento anual entre agosto y septiembre a 22 por ciento durante noviembre, aunque en los últimos días comenzó a retroceder, quedando levemente por debajo del 20 por ciento anual.

Pero el dato de la realidad es que los medios de pago totales de la economía, que crecían al 40 por ciento a mitad de año -financiando en parte el traspaso de pesos a dólares de buena parte de las empresas y los individuos y alimentando la inercia inflacionaria-, están ahora estancados desde hace dos meses.

Los números del analista Andrés Méndez, director de la consultora Activid

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