¿Viene la revancha de la soja?

En el horizonte se aprecia la presión de una nueva demanda que busca precios algo más elevados

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30deNoviembrede2011a las11:13

Que en los actuales valores de la soja hay un fuerte componente financiero, dado por la crisis económica mundial, no cabe duda.
La demanda no sólo se contrae por la propia crisis sino, también, por la expectativa de que ella no se resuelva en lo inmediato o, más aún, de que se agrave.

El temor de que la crisis golpee, más duramente, a la economía china ya opera sobre las expectativas. Recordemos que China es el principal comprador de soja estadounidense y que EE.UU. debe hoy desprenderse de esta mercadería.

Acaba de finalizar la cosecha en EE.UU. y, lógicamente, la oferta está a sus anchas en todo el mundo. Pero, en este cuadro, la pregunta que se hacen los operadores del circuito comercial es si la producción de soja de América del Sur será tan buena como se está contemplando o nó.

Como el tiempo en la región está caminando sobre rieles, la siembra ha comenzado con éxito y, así las cosas, se prevé una buena cosecha.
Las expectativas son todavía más optimistas para Brasil que para el resto de la zona. La siembra está por empezar entrar en su etapa final, con éxito.

Por ello, los valores se han visto sometidos a la fuerza de un paño frío. No sólo el mercado está inmerso en un momento de gran oferta proveniente de EE.UU. sino que la expectativa sobre un gran volumen que provendrá de Sudamérica también presiona sobre éste.
Sin embargo, en este momento se nota que resurgen algunas características del mercado que aparecen, normalmente, luego de un período de bajas.

¿A qué nos referimos?
Desde hace dos o tres días se aprecian una suave mejora en el ánimo colectivo por la posibilidad de que la U.E. implemente medidas más contundentes para salir adelante. En la reunión del 9 de diciembre lo veremos con más claridad.

En tal sentido, es posible que Alemania ceda a la presión de los demás países integrantes del bloque; y así que la política monetaria se flexibilice con el fin de apuntar a una expansión de la economía. Si el Banco Central europeo desiste de su posición extremadamente ortodoxa que, bajo la influencia de la dirigencia alemana, trata por sobre todo de mantener el valor del euro, aún a riesgo de no promover la reactivación del bloque, es factible que haya un cambio fuerte en la percepción general. Y así, probablemente, haya más optimismo.

Por otra parte, la percepción de que habría una solución, aunque sea parcial, a los problemas de los llamados países PIGS (Portugal, Ireland, Greece, Spain) tiende a elevar el valor del euro en términos de dólar. De esta forma, toda depreciación del dólar contribuye a fortificar la demanda de commodities.

Vale recordar que, por cuanto la gente trata de protegerse de los riesgos, en lo que va de noviembre, el dólar ha tenido una apreciación de casi el 5% del dólar en relación al euro. Ello podría haber comenzado a darse vuelta.
Es posible que el mercado vuelva a la tendencia histórica donde el dólar pierde valor gradualmente.

Además, la perspectiva fundamental nos indica que luego de un lapso de bajas puede haber una reacción favorable de la demanda.
Así, un gigante como China está tomando conciencia de la oportunidad de activar comprar con estos valores más reducidos.
En tanto, Sudamérica se acerca al verano y, así, al peligro de La Niña. Si ella provocase daños considerables o, al menos, generara una expectativa en tal sentido, la demanda debería entonarse.

Autor: Manuel Alvarado Ledesma.

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