El Congreso cierra el año menos productivo de la última década

Fueron aprobadas 65 normas en 2011; Diputados sesionó 8 veces, y la Cámara alta, 14.

05deDiciembrede2011a las07:48

Es el Congreso que logró los resultados más pobres de la década. Así lo refleja el balance de este fin de año parlamentario, que arroja tan sólo 65 leyes sancionadas -el peor registro desde 2007- y un total de 22 sesiones entre las dos cámaras. Aun así, pese a esta decepcionante producción legislativa, los diputados y senadores se disponen a aprobar un aumento del 40 por ciento para el gasto de ambas cámaras para el año próximo.

Si el trabajo parlamentario del año pasado, con 70 leyes aprobadas, ya fue deficiente -así lo admitieron oficialistas y opositores-, el que está por finalizar ni siquiera alcanza ese nivel, según lo demuestran las estadísticas oficiales del Congreso.

Como consecuencia inmediata de esta parálisis, dentro de seis días caducará una larga lista de dictámenes por falta de tratamiento en el recinto. Proyectos como el que regula la publicidad oficial, el que legaliza el acceso a la información pública, el que penaliza la trata de personas e, incluso, el dictamen de presupuesto 2012 perderán vigencia sin remedio con el ingreso de los nuevos diputados y senadores, el 10 del actual.

La inactividad parlamentaria encuentra varias razones. La primera que los legisladores suelen esgrimir es la campaña electoral: para muchos, las elecciones son un justificativo más que suficiente para concentrarse en el terruño en busca de votos, en lugar de legislar. Esto se observa en las estadísticas. Cada dos años, la actividad parlamentaria decae notoriamente.

Sin embargo, la de este año rompió todos los récords: la Cámara de Diputados sesionó tan sólo ocho veces, mientras que el Senado apenas se reunió en el recinto en 14 oportunidades. Muy por debajo de otros períodos electorales; por ejemplo, en 2009, los diputados celebraron 15 reuniones, mientras que los senadores 20. En 2007 la marca fue superior: 33 reuniones en Diputados y otras 22 en el Senado.

Lo polémico del asunto es que la inactividad tiene como contrapartida una suba récord en los gastos del Congreso, como se evidencia en el proyecto de ley de presupuesto 2012. Tal como publicó LA NACION, la partida del Senado experimenta un salto importante, ya que de los $ 587 millones previstos para este año pasará a algo más de $ 892 millones. Uno de los mayores aumentos se producirá en el rubro viajes (30%), ya que pasará de $ 24 millones a $ 31 millones para los 72 senadores.

Para la Cámara de Diputados, el proyecto oficial fijó un aumento un poco menor que el de la Cámara alta, de 38 por ciento. De $ 856 millones saltará a $ 1185 millones.

Falta de acuerdos

Si bien es cierto que toda tarea parlamentaria suele decaer con las campañas electorales, la principal razón que explica semejante parálisis del Congreso este año es la dificultad que hubo para enhebrar acuerdos en un escenario de fuerzas políticas atomizado y enemistado entre sí, no sólo entre oficialistas y opositores, sino también entre los mismos opositores.

Resultados a la vista, el arco no kirchnerista no supo aprovechar el oxígeno que consiguió hace dos años, cuando le ganó al kirchnerismo las elecciones legislativas. En las últimas elecciones presidenciales, perdió territorio en ambas cámaras y el oficialismo se prepara, otra vez, para retomar las riendas del Congreso. Con una mayoría compacta en ambas cámaras que inaugurará el 10 del actual, impondrá su propia agenda y sepultará aquellos proyectos que la oposición costosamente articuló en dictámenes y que ahora caducarán.

A los ya mencionados sobre publicidad oficial y acceso a la información pública, se suman también los proyectos que proponen aumentar la coparticipación de recursos tributarios para mejorar la situación fiscal de las provincias; la creación de un nuevo Instituto Nacional

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