Problemas del trigo afectan cadena comercial del interior

Muchos productores de trigo empiezan la recolección y se dan cuenta de la dramática situación que enfrentarán cuando haya que pagar las facturas del contratista de trilla, fletes e insumos utilizados en la implantación y protección acordados para liquidar a cosecha.

07deDiciembrede2011a las07:39

Dada la situación de mercado actual, es muy difícil transformar el trigo en dinero para poder cancelar los compromisos comerciales o fiscales. Esta situación afecta la cadena de pagos en el interior, ya que el trigo desde siempre cumplió funciones de alivio financiero en esta época del año, sostuvo un informe de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA).

En este momento, muchos agricultores toman conciencia de las cuentas en rojo que deja el trigo 2011/12. «A muchos no les alcanzará lo cobrado para pagar todas esas cuentas, complicándose la implantación de cultivos de segunda. Por otro lado, se notan dificultades para la obtención de créditos, situación que se endureció particularmente en los últimos 30 días», sostuvo Santiago del Solar, miembro de la comisión directiva de CREA.

El productor de trigo perdió poder adquisitivo en relación con años anteriores y ve muy complicada la siembra de granos finos en la campaña próxima.

Más allá del recuerdo del bajo precio a cosecha en 2011, que reducirá significativamente el área por sembrar en 2012, quien se anime a hacerlo deberá poner más de lo que cobró en la trilla para mantener el área implantada con el cereal.

El informe pone como ejemplo a un propietario de un campo triguero del oeste de Buenos Aires, que cosechó 3,5 toneladas por hectárea y que obtendrá un ingreso neto de u$s 235 por hectárea, una vez descontados los gastos de comercialización (fletes, comisiones, etcétera). En esta zona, el flete al puerto (330 km), según CATAC, pasó de representar el 14% del valor del trigo al momento de la cosecha 2010/11 al 32% del precio de la actual campaña.

Según Alejandro Vejrup, técnico de CREA, la implantación de un cultivo de trigo en la campaña 2012/13 en el oeste de Buenos Aires, si se realizara hoy, exigiría u$s 330 por hectárea. Es decir, para sembrar 100 hectáreas el año que viene, debería invertir el ingreso neto (no la ganancia) de 140 hectáreas recolectadas en la actual campaña.

Otra forma de evaluar el deterioro del poder adquisitivo del productor es considerar el costo de la operación de siembra en quintales de trigo. En la implantación del otoño de 2011, se debía vender 1,75 quintal de trigo para pagar los $ 140 que costaba sembrar una hectárea. Con los valores actuales del cereal, se deben vender 3,55 quintales para pagar los $ 180 que se cobran hoy por sembrar una hectárea de segunda.

Algo similar ocurre con el costo de cosecha. Cálculos efectuados por Vejrup muestran que este ítem exige vender el 13% de la producción con los rindes medios de la zona en la campaña 2011/12, contra el 6,9% del ciclo previo (un 88% más). Otro indicador del deterioro el poder de compra del productor triguero es «el precio de dolor». Según CREA, éste es el valor en el cual se equilibran costos e ingresos en cada zona de producción. Para la campaña 2011/12, ese valor asciende a u$s 180 por tonelada en un campo arrendado de la zona de Tres Arroyos, lo que resulta un 33% superior al que paga el mercado por el disponible.

«¿Por qué se produce este fenómeno? Porque bajó el mercado internacional, pero, sobre todo, porque persiste el descuento en el precio por la comercialización cuotificada», apunta Del Solar.

El precio FAS teórico del trigo, según el Ministerio de Agricultura, es de u$s 165 por tonelada, mientras el disponible cotiza a u$s 120 por tonelada. Se mantiene un descuento de u$s 45 por tonelada sobre el valor de paridad, «asociado a la gran disponibilidad de cereal viejo de la campaña 2010/11, que aún no se pudo comercializar, al que se agr

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