Sin soluciones inmediatas, el pacto europeo debe pasar ahora la prueba del mercado

El acuerdo rendirá hoy examen frente a los inversores. No hay consenso sobre un rol más activo del banco central. Tokio abría con una baja de 1,5%. España e Italia emiten deuda esta semana. Expectativa por la opinión de las calificadoras.

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12deDiciembrede2011a las07:36

Europa logró su acuerdo de “unión fiscal” para limitar el gasto y el endeudamiento de los países miembro de la zona euro, pero sin establecer mecanismos de rescate de los países sobreendeudados ni definir un rol más activo del Banco Central Europeo vía la compra de bonos soberanos, como esperaban muchos inversores.

Pero el presidente norteamericano, Barack Obama, considera que el riesgo de una nueva depresión económica es mucho mayor que el de una posible inflación y, aunque comparte la necesidad de atajar el problema de la deuda a largo plazo, hubiera deseado una acción más enérgica en defensa del euro. Obama prefiere la aplicación de políticas que compatibilicen el rigor presupuestario con la necesidad de que la economía vuelva a crecer de forma urgente, y envió a Europa a su secretario del Tesoro, Timothy Geithner, para pasar el mensaje. El fin de semana también se escucharon varias voces críticas, entre ellas la del FMI, que advirtieron que el consenso alcanzado está lejos de despejar los problemas inmediatos. “En realidad soy más optimista que hace un mes, creo que ha habido progresos. Lo que sucedió la semana pasada es importante: es parte de la solución, pero no es la solución‘, aseveró Olivier Blanchard, economista jefe del organismo.

La última gran iniciativa de los líderes del viejo continente deberá pasar ahora dos duras pruebas: por un lado, licitaciones de deuda de Italia y España que servirán de termómetro para conocer el impacto del acuerdo en la confianza de los inversores y, por el otro, la inminente decisión de la calificadora de riesgo Standard & Poor’s respecto a la nota de 15 países de la unión monetaria, Alemania y Francia incluidos.

La cumbre “histórica” llegó y, aunque con una disidencia estelar, la canciller alemana, Ángela Merkel, y el presidente francés, Nicolás Sarkozy, consiguieron lo que buscaban. Con la excepción de Inglaterra, 26 de los 27 países que componen la Unión Europea acordaron nuevas normas de disciplina fiscal para los Estados miembro de la Unión.

El acuerdo, que en las esperanzas de los inversores más optimistas podría significar el principio del fin para la crisis de deuda en el viejo continente, impulsó a los mercados a pesar de la oposición inglesa. El viernes, el promedio industrial Dow Jones subió 1,55%, mientras que el índice Standard & Poor’s 500 ganó 1,69%. Las plazas europeas también registraron alzas, con el índice CAC francés a la cabeza, que saltó 2,48% en un día, y la suba de 1,91% en la bolsa de Frankfurt, como otra de las repercusiones destacadas.

El acuerdo alcanzado, que debería empezar a regir en marzo próximo, incluye entre otras cosas un techo a los déficits fiscales estructurales equivalente al 0,5% del PBI y “consecuencias automáticas” para los países cuyos déficits públicos excedan el 3% del producto, además de la obligación de incluir estas responsabilidades en las constituciones nacionales. También se dispone la provisión, a confirmarse dentro de 10 días, de hasta 200.000 millones de euros al FMI para rescatar a países en problemas.

Estos cambios se harán realidad a través de tratados entre los 26 países, ya que el no de Inglaterra impidió modificar los estatutos de la UE, debilitando lo acordado. Esto alcanzó para impulsar a los índices bursátiles, pero no para aumentar la confianza en la deuda de los países más complicados, como Italia y España.

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