Pese al blindaje de Dilma, el real se desplomó 2,5% hasta 1,84 por dólar

El gobierno de Dilma Rousseff viene de recortar impuestos que desalentaban el ingreso de capitales pero también ha bajado las tasas, lo que tiende a debilitar a la moneda.

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13deDiciembrede2011a las07:59

Más reactiva que nunca, la moneda brasileña se debate entre los efectos de un “súper-dólar” y la apuesta que significa eliminar impuestos al ingreso de capitales. En las últimas horas, el real perdió 2,5%, e hizo suya la volatilidad de los mercados globales, después de que las agencias calificadoras de riesgo le pusieron paños fríos al entusiasmo inicial de los inversores por los resultados de la cumbre de la Unión Europea celebrada la semana pasada. En terreno de cotizaciones, la moneda se debilitó a 1,8445 unidades por dólar, ya que el billete verde marcó un alza del 1,15% ante una canasta de monedas. En rigor, el euro cerró con una fuerte caída en 1,31 dólares.

El dato sobre la caída del real toma al gobierno de Dilma Rousseff en pleno trabajo de blindaje. En las últimas semanas, el ministro de hacienda brasileño Guido Mantega eliminó impuestos financieros que golpeaban a la compra de acciones y bonos, lo que fue recibido con beneplácito por todo el mercado financiero. Esto implicó la salida del impuesto IOF sobre las compras extranjeras de acciones brasileñas (estaba en 2%); la eliminación del impuesto IOF sobre las compras extranjeras de bonos corporativos con vencimientos de más de cuatro años; y la reducción del impuesto a los préstamos personales a un 2,5% desde un 3% anual.

La idea era (y es) potenciar la tasa de crecimiento, pero para los analistas, la eliminación de este corpus impositivo implicaba un riesgo necesario: un fuerte ingreso de capitales, es decir, la entrada de dólares que para ser invertidos deben transformarse en reales, lo que arrojaba una demanda de la moneda local y, por ende, un factor de impulso a su cotización.

Sin embargo este mecanismo no se ha verificado. Mucho parece haber tenido que ver el plan que paralelamente lleva adelante Alexandre Tombini, el titular del banco central brasileño, quien recortó la tasa de interés Selic al 11% desde 11,5% en la reunión del 30 de noviembre, la tercera baja consecutiva de 50 puntos básicos. Mientras que el primero de esos recortes, en agosto, tomó a los mercados por sorpresa, –e incluso algunos pusieron en duda las credenciales de Tombini para presentar batalla a un futuro rebrote inflacionario– la última semana, los funcionarios brasileños insinuaron que podrían recortar las tasas de interés otra vez el próximo año, ya que datos recientes mostraron que la inflación anual se desacelera (se estima 4,5% para todo 2012), si bien la crisis mundial sigue siendo una preocupación para las decisiones de la política monetaria. Así, la variable que parece haber pesado en forma contundente no es sólo la apreciación del dólar, sino también el recorte de tasas. De todas formas, con un crecimiento que podría ser prácticamente nulo en el tercer trimestre, con un techo máximo en 0,5% para el cuarto trimestre del año, el Producto Bruto Interno (PBI) de Brasil aumentaría cerca de 3% en 2011. Según trascendió, la apuesta de Mantega es que ese crecimiento llegue al 4%.

Por Julián Guarino.

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