Del Maracanazo al sueño BRIC La economía brasileña se prepara para el shock mundialista

Se invertirán unos u$s 20.000 millones y se estima que se crearán 250.000 empleos. Llegarán 3 millones adicionales de turistas y hasta las exportaciones crecerían. Pero advierten que la baja tasa de inversión de Brasil no se soluciona con este impulso coyuntural.

14deDiciembrede2011a las07:42

El casco y las botas obligadas de la visita no ayudan en el aire caliente de la tarde carioca. Acaba de terminar un turno de trabajo. Una marea cansada de obreros avanza en dirección contraria dispuesta a abandonar el estadio. Bajo el espejismo de este calor polvoriento, el Maracaná parece la ruina de un viejo coliseo de esplendores olvidados. Un esqueleto de concreto. Desprovisto, semi-demolido, copado por maquinarias ruidosas, es un despliegue casi impúdico para este coloso moderno. Pero desde el centro del campo, por un momento uno casi puede sentirlo: el rugido visceral, la exaltación multiplicada, la fiebre del grito, la historia.

Más de 60 años después de aquel gol uruguayo que les robó la victoria en el Mundial del 50 –y que un comentarista de O Globo tan incrédulo y conmocionado como su audiencia tuvo que relatar nueve veces– el Maracaná hoy se prepara para la revancha. Cerrado por las obras desde agosto del año pasado, sólo el emblemático estadio de Río emplea unas 2.500 personas y requerirá una inversión de casi u$s 600 millones (huelgas, retrasos y polémicas mediante). Es que la Copa del Mundo del 2014 no sólo puede darles a los brasileños la dulce reparación de aquel “Maracanazo” que todavía duele. El shock mundialista también hará reaccionar a la economía.

Según Ilan Goldfajn, economista jefe del Banco Itaú, las inversiones en infraestructura, tal como fueron presupuestadas en los números oficiales, llegarán a u$s 20.600 millones. Transporte (u$s 7.200 millones), estadios (u$s 3.500 millones) y aeropuertos (u$s 3.000 millones) serán las áreas con más desembolsos. Se crearán 250.000 empleos, sin considerar los trabajos temporales durante el evento, lo que implica una tasa de desempleo un punto porcentual más baja.

Las inversiones tendrán un efecto derrame hacia el consumo, con un aumento estimado de entre u$s 3.000 y u$s 6.000 millones hasta el 2014. El hecho de que Brasil cuente con una base tan amplia de consumidores permite justamente un efecto multiplicador mucho más contundente. Hoy existen en el país 145 millones de consumidores.
Teniendo en cuenta el nivel de inversiones previstas más este efecto multiplicador, el aporte al PBI será de 1,5% en los próximos tres años. Datos de la FIFA confirman que tanto Alemania como Sudáfrica experimentaron un incremento adicional de su producto de 0,5% el año que fueron sede del Mundial.

A su vez, el evento tiene el potencial de aumentar el turismo en un 25%, lo que implica unos 3 millones adicionales de visitantes extranjeros y domésticos y un gasto aproximado de u$s 3.000 millones. Estudios recientes también han demostrado que las exportaciones de los países anfitriones tienden a crecer en torno al 30% dada la poderosa señal de “apertura al mundo” implícita en estos acontecimientos. “Esta es una oportunidad importante para Brasil ya que hoy las exportaciones representan apenas el 15% del PBI”, explican en el Itaú.

La inyección de confianza y recursos es más que bienvenida en un momento en que la crisis europea amenaza con deslucir el crecimiento brasileño (en el tercer trimestre la economía se estancó respecto del trimestre anterior y este año la expansión sería del 3% contra 7,5% el año pasado).

De todos modos, los economistas no son muy afectos a dejarse llevar por la euforia mundialista. Por empezar, relativizan el impulso que derivará de los mega-eventos deportivos. Según estimaciones de Itaú Asset Management, en el curso de los próximos 7 años, éstos sumarán inversiones equivalentes al 2,4%

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