Gesto de poder de Moyano

Hoy festejará el Día del Camionero y responderá a la Presidenta.

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15deDiciembrede2011a las07:42

Hugo Moyano no pretende edulcorar con palabras neutrales y disciplinadas el mensaje que dará hoy por el Día del Camionero en el estadio de Huracán. Empujado por los recientes embates de Cristina Kirchner a los gremios, el líder de la CGT aprovechará un contexto familiar para insistir en sus reclamos y escenificar su poder.

Hasta el momento, la disputa entre Moyano y la Casa Rosada no cruzó las fronteras del campo retórico. La relación es tensa y últimamente se cruzaron con duros discursos. Ni siquiera hubo tregua en el aniversario por la muerte de Néstor Kirchner. Hoy habrá un nuevo capítulo de esta disputa, aunque el sindicalista prevé ir aún más lejos, con amenazas de abrir la puerta para que sus protestas salgan a la calle. Pablo Moyano, uno de sus hijos y el segundo en la conducción de los camioneros, ya había advertido sobre posibles quejas callejeras si es que no prosperan sus pedidos por reformas impositivas.

Los reclamos de Moyano se enlazan como cuentas de un collar: el reparto de utilidades entre los trabajadores (ayer celebró que la empresa Covelia lo haya implementado); la suba del umbral del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias; el pago de la deuda que el Estado mantiene con las obras sociales sindicales; la universalización de las asignaciones por hijo y una negociación paritaria "con la inflación del supermercado" como índice de referencia.

"El discurso viene con muchas sorpresas, pero la defensa de los derechos de los trabajadores y, entre ellas, la participación en las ganancias, ocupará el centro", anticipó ayer Pablo Moyano sobre el mensaje que dará hoy su padre. Podría generar asombro que Moyano anunciara su salida de la mesa de conducción del Partido Justicialista. Considera que su papel no debe ser tan importante si apenas logró imponer un solo candidato a diputado nacional en las listas que el kirchnerismo presentó en octubre. Ocasionalmente, Moyano había pedido la vicepresidencia y el 33 por ciento de las candidaturas para sus hombres. Sorprendería, también, si es que llama a la creación de un espacio político alternativo, a una suerte de Partido Laborista, como lo fue en la época de Perón.

Moyano le dedicará pasajes de su oratoria al futuro de la CGT. Expondrá una dicotomía: él y sus aliados que combatieron las políticas de los 90, o el resto de los dirigentes que comulgaron por aquellos años con el menemismo. Se mostrará como el único capaz de batallar en un escenario de ajuste y bolsillos flacos. Hasta podría amagar con modificar el estatuto de la CGT y determinar que el próximo secretario general se elija por voto directo de los afiliados.

Evocará a Perón, su musa política. Así, tomará más distancia de Cristina Kirchner, que el sábado pasado dijo que con Perón "no había derecho a huelga" y acusó a los gremios de "chantaje y extorsión".

Por Nicolas Balinotti.

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