El final de una era de dólar barato en el mundo suma presión a la Argentina 2012

La novedad del dólar fuerte promete menor competitividad cambiaria y cuentas externas bajo presión. De mantenerse, obligará a una mayor depreciación del peso.

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15deDiciembrede2011a las07:56

Los temblores que causa el desplome del euro alteran al mercado de divisas y sus repercusiones se sienten en la Argentina. Ayer, la moneda europea perforó la barrera de los u$s 1,30, un nivel que no tocaba desde el verano pasado, y alimentó así hipótesis de un fin de la era del dólar barato. Estos movimientos de divisas a nivel internacional le auguran un 2012 complicado a la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, a la hora de administrar la depreciación del peso.

“Es el comienzo de la era del dólar”, comentó ayer el economista Miguel Kiguel, titular de la consultora Econviews. “Mi impresión es que la debilidad del euro llegó para quedarse, no sin volatilidad, pero lo suficiente como para afectar al real y obligar a volver a sacar las cuentas desde Argentina”, agregó.

Luego del estallido de la crisis subprime y la caída de Lehman Brothers, en 2008, los inversores de todo el mundo se habían acostumbrado a convivir con un dólar débil, al ritmo de las masivas emisiones monetarias estadounidenses posteriores a la crisis. Pero los repetidos fracasos de la dirigencia europea para poner un freno a la crisis de deuda en el continente están poniendo en duda esa certeza.

Desde su pico de u$s 1,41 en octubre, el euro acumula una caída de más del 8%. Ayer resbaló 0,5% a u$s 1,2976. A medida que el temor a un colapso europeo crece, los capitales abandonan Europa y los países emergentes para invertir en activos nominados en dólares, por lo que la cotización de monedas muy importantes para el comercio exterior argentino siguen el camino del euro. El real brasileño se debilitó un 1,24% frente al dólar y vuelve a acercarse a 1,90 por dólar. El dólar, por su parte, se fortaleció ayer 0,35% frente a una canasta de las principales monedas del mundo.

Así, las monedas de los principales países con los que comercia la Argentina están en la línea de fuego de una verdadera guerra de divisas que, mientras tenga al dólar como exponente más fuerte, arrastrará con él a un peso que –habida cuenta de la corrida cambiaria posterior a las elecciones– ya está apreciado a ojos de buena parte de los ahorristas locales. Y lo estará aún más si mantiene su ritmo de depreciación frente a la divisa estadounidense de sólo el 6 o 7% anual, como ocurrió en los últimos dos años.

“Está claro que de aquí en más, la depreciación del peso en la Argentina ya no podrá ser muy distinta a la inflación”, apunta Hernán Lacunza, ex economista jefe del Banco Central. Claro que, más allá de la presión que le pone el contexto externo al tipo de cambio local, el Banco Central se puede manejar con cierto margen si se atacan otros factores locales.
“A pesar de que los costos de Argentina medidos en dólares alcanzan a los de la convertibilidad, en términos de tipo de cambio real multilateral todavía estamos mucho mejor parados que en la década de los 90”, comentó Marina Dal Poggeto, del estudio Bein & Asociados.

“Lo que es seguro es que lo que pasó en 2011 con el manejo del dólar no puede volver a pasar. El año que viene hacer acuerdos salariales del 30% con una devaluación del 7% va a ser muy complicado, porque ahí sí empieza a haber un problema de competitividad”, añadió.

“De mantenerse estas presiones, una depreciación del 15% en un año no debería sorprender a nadie”, concluyó Kiguel.

Por Matías Barbería.

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