Los gordos ponen el pecho

Aunque el número de cabezas faenadas cae, el peso medio de faena sube y morigera el achique productivo.

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17deDiciembrede2011a las08:56

En los últimos meses, la ganadería ha comenzado a encontrar un equilibrio productivo que le permite ofrecer una nueva respuesta a la demanda de carne. El aumento en el peso medio de faena contribuye a atenuar el impacto de la fuerte caída en la cantidad de cabezas faenadas.

Esta conclusión surge de los datos brindados en el último informe de mercados de hacienda elaborado por AACREA. “Como aumentó mucho el peso medio de faena, la caída en la producción no es tan grande a pesar del menor número de animales”, explica Ana Badie, de la Unidad de Investigación y Desarrollo de esa entidad.

Según el informe, durante el mes de septiembre el número de cabezas faenadas fue de 913.400, y si se considera la faena acumulada en los primeros nueve meses del año, hubo una contracción de 12,2% respecto de igual período de 2010 y una caída de 33% en relación a 2009.

El peso medio de faena, por su parte, aumentó hasta alcanzar en septiembre un valor promedio de 235 kilos de res con hueso en gancho, lo que implica un incremento de 8 kilos respecto de igual mes de 2010. “Así, la brecha existente con nuestros países vecinos ha comenzado a reducirse significativamente”, afirma el informe.

Entre las razones de este aumento en el peso de faena, según la investigadora de AACREA, se encuentra el cambio en la ley que se dio en 2010, a partir del cual el peso mínimo de faena pasó de 260 a 300 kilos. “Además, hoy, con el alto precio de los terneros, al feedlotero le conviene agregar más kilos para mejorar la relación compra-venta”, explica Badie.

Mientras tanto, a pesar de una leve desaceleración, el mercado de invernada y cría continúa estable, con una cuota de firmeza dada por la escasez de hacienda que perdurará hasta la próxima zafra. “A pesar de que los precios de las vacas hayan dejado de subir, seguirán siendo elevados porque la escasez persiste”, asegura Badie.

Respecto a la crisis internacional, que está comenzando a afectar los precios de la hacienda en algunos países de América del Sur, la Argentina aun parece mantenerse ajena. “Todavía no nos afectó la crisis mundial, porque el 90% de nuestra producción se destina al mercado interno”, dice Badie.

Según el informe, “el precio del novillo en los principales países exportadores de Sudamérica había superado los precios máximos alcanzados a mediados del año 2008, y ahora habrá que ver si esta vez la caída es tan brusca como en aquel año”.

Los más perjudicados por el escenario actual son la industria, que tiene altos niveles de capacidad ociosa, y los consumidores, que ven volar los precios del asado. “Esto se podría haber evitado si no se llevaban a cabo los controles de precios de hace unos años. En aquel momento sufrieron los productores, y ahora les toca a los frigoríficos y a los consumidores, y la situación se mantendrá seguramente durante el año que viene, ya que la recuperación es lenta”, resume a modo de conclusión Juan Andrés del Río, economista de Aacrea.

Por Lucas Villamil


 

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