El vino argentino pierde mercados

Por la inflación en dólares, este año las exportaciones en litros cerrarán con una pequeña caída.

19deDiciembrede2011a las07:40

Finalmente, los pronósticos más pesimistas de los bodegueros se cumplieron y por primera vez en casi una década las exportaciones de vinos envasados cerrarán con una baja en 2011, medidas en litros. En los primeros diez meses del año, acumulan una caída del 2,7 por ciento en el volumen colocado en el exterior, aunque en dólares crecieron un 10,7 por ciento, hasta rozar los US$ 600 millones.

En el sector no se esperanzan con un cambio de tendencia en los últimos dos meses y proyectan terminar el año con exportaciones por US$ 700 millones -lo que implicaría un alza del 7 por ciento frente a 2010- y una baja cercana al 3 por ciento en litros.

La combinación de volúmenes en baja y suba en dólares se explica a partir de la inflación argentina, que provoca que las bodegas tengan que aumentar sus precios de exportación para hacer frente a los mayores costos internos, a riesgo de perder mercados internacionales. En la industria precisan que en los últimos doce meses el precio del vidrio aumentó en dólares un 17 por ciento, la uva en promedio subió un 30 por ciento y el gasoil que consiguen las bodegas tuvo un alza superior al 30 por ciento.

En Caucasia Wine Thinking, alertan que el fenómeno de la pérdida de la competitividad se va generalizando sobre toda la industria. "Cada vez son más las bodegas golpeadas por la suba de costos internos. Hace un año, se trataba de un problema limitado a los vinos más baratos, que venden a precios promedio de 15 dólares por caja de doce botellas; después llegó a los de 25 dólares por caja y hoy ya afecta a la franja de 32/35 dólares. El problema es que la Argentina no es Nueva Zelanda, que es un país enfocado en los varietales de altos precios, y tiene un producción mucho más grande y no de nicho", señaló Ezequiel Barros, director de Caucasia Wine Thinking.

Si se miran los números generales de la industria vitivinícola, la caída en el volumen de vino embotellado se ve un poco disimulada por las subas en las ventas del vino a granel y el mosto, que en dólares acumulan en diez meses incrementos en dólares del 124 y 63 por ciento, respectivamente, de la mano de las subas de las commodities. Sin embargo, en la industria reconocen que la clave para imponer el vino argentino en el exterior pasa por la venta de productos de mayor valor agregado. "Como en el mercado local las bodegas tienen un tope para subir precios buscan compensar exportando. El riesgo con este aumento de costos e inflación en dólares es que, ante la imposibilidad de aumentar precios, se empiece a exportar vino más barato. Así se mata la imagen del vino argentino y la rentabilidad", señaló Sergio Marly, director general de Conosur & Andes de Pernod Ricard.

Las bodegas también sostienen que el impacto en las exportaciones no fue igual en todos los destinos. "Los mercados europeos son los que se resintieron más, porque a los problemas de costos de la Argentina se sumó su propia crisis. En cambio en los Estados Unidos venimos un poco mejor porque el malbec está de moda y hay una tendencia de los consumidores a abandonar los vinos franceses y españoles para volcarse a los del Nuevo Mundo, como los argentinos", señaló Martin Iurisci, director comercial de Viña San Pedro, la compañía de capitales chilenos que en la Argentina controla a las bodegas La Celia, Tamari y Finca Eugenio Bustos. "En nuestro caso logramos mantener las exportaciones de un año al otro y seguimos destinando al mercado externo el 70 por ciento de nuestra producción, pero esto se logra a costa de resignar márgenes. En el exterior, uno de los puntos que más valoran es la continuidad en las exportaciones, y el precio de perder un mercado internacional es más alto que el de reducir nuestro margen de ganancia", señaló Iurisci.

Mirando hacia el Este

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