El gobierno ensaya tregua verbal con la CGT de Moyano

A 10 días de la perdigonada moyanista en Huracán, el Gobierno envió en estas horas la señal más clara de distensión. Lo hizo a través de un ministro, Florencio Randazzo, luego de una persistente negativa oficial a responder las críticas de Hugo Moyano a la Presidente y su modo de conducción.

26deDiciembrede2011a las07:59

El funcionario eligió un camino protocolar y genérico. Dijo que la CGT continúa «siendo un aliado estratégico del Gobierno» porque los sectores que defienden a los trabajadores forman parte del modelo K.

«Nosotros somos respetuosos de todas las opiniones. Este es un Gobierno que todas sus decisiones las ha tomado en función de mejorar las posibilidades de los trabajadores. No hemos tomado una sola medida en contra de los trabajadores, todo lo contrario, y ése es el camino que vamos a transitar en los próximos cuatro años», afirmó.

En el peor punto de la relación entre el camionero y la Presidente, con el diálogo roto o «suspendido», tal el término que usó el jefe de la CGT, las palabras de Randazzo alumbraron como una tenue señal de pacificación, más relevante -por el cargo- que la que envió antes el senador nacional Aníbal Fernández.

Se trata, en rigor, de una módica devolución de gentilezas por los dichos de la semana pasada de Moyano que bajó el tono de las diatribas que lanzó en el acto de Huracán y moderó sus quejas. Fue más lejos: negó, por caso, que pueda convertirse en una figura opositora al Gobierno y descartó, además, que pueda convocar a un paro.

Giro

Moyano explicitó ese giro durante una larga conferencia con periodistas de medios extranjeros acreditados en la Argentina. En esa charla retomó la postura que había expresado durante los últimos meses: centralizar sus reclamos en la agenda sindical, de derechos laborales, pero sin entrar en el terreno puntual de la política.

Sin embargo, en Huracán estrenó un libreto más agresivo y pataleó contra los modos de conducción política de Cristina de Kirchner al considerar que el PJ es una «cáscara vacía», que las listas del FpV tuvieron diezmadas de peronistas y que no tiene voluntad de ser un «bufón» político de otros.

Moderación

En la conversación con los corresponsales extranjeros, Moyano moderó sus objeciones y volvió a poner el foco sobre el capítulo gremial pero, incluso, negó la posibilidad de que pueda convocar desde la CGT a un paro general. Los ocho años de los Kirchner ostentan un récord: nunca tuvieron un paro de CGT.

Moyano bajó la intensidad de sus pataleos y Randazzo envió una señal de concordia. Casi dominados, ambos, por el espíritu navideño.

De todos modos, las palabras públicas de Moyano y la respuesta conciliadora de Randazzo están en un terreno meramente declamativo. Así lo admitían, anoche, cerca del camionero donde interpretan que las relaciones con la Casa Rosada no mejoraron ni, dan por hecho, van a mejorar.

«Esto parece irreversible. Quizá Hugo fue demasiado lejos», confió un cacique sindical. Y advierten que dentro del espacio gremial vinculado al camionero hay un clima de tensión latente porque existe una doble pertenencia hacia Moyano y el modelo K.

En Gobierno piensan parecido: asumen que Cristina optó por un vínculo distante con el camionero pero que éste debió entender el nuevo proceso en vez de encarar una ofensiva cuyos efectos son inciertos pero que, a priori, no van a quebrar la decisión presidencial de no pactar con Moyano según los términos que pretenda imponer el gremialista.

En CGT

Late, a futuro, que postura tomará el Gobierno respecto a la conducción de la CGT que se elige a mitad de año, cuando vence el mandato de la actual cúpula. La respuesta formal es la que dio Randazzo: A Moyano, secretario de la CGT, lo eligen los trabajadores no el Gobierno». Pero la verdad es otra.

De hecho, hace meses suenan vari

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