Entre "yuyos", sojización y precios inestables

La soja se mantiene como el principal cultivo de exportación a pesar de que el Gobierno fustigó al monocultivo y las decisiones políticas sólo lo alentaron. Hoy, los ingresos de los productores son menores por la caída de los precios en los mercados mundiales, y por ende también cayó bruscamente el ingreso a las arcas del Estado nacional.

30deDiciembrede2011a las15:23

Diferentes informes continúan afirmando que la soja sigue siendo el principal producto de exportación argentino, y por ende la fuente de la mayor parte del ingreso de dólares al país. Esto, a pesar de lo poco que se viene haciendo desde el Gobierno nacional en favor de esta actividad agro productiva.

Lo preocupante de todo esto es que, desde 2008 en adelante, lo único que se dijo en los medios de comunicación es que la soja "es un yuyo" y que se debe acabar con la sojización. Y lo que realmente sucedió desde esa fecha en adelante, con las distintas decisiones sobre política agropecuaria, es que se impulse más la siembra de la oleaginosa, por los ingresos que genera en las arcas públicas.

Los analistas de mercado de granos actualmente afirman que se termina 2011 con valores un 14% por debajo de los ingresos que se estimaban a principio del año, que dan cifras cercanas a los U$S 3.500 millones menos. Eso porque en números gruesos, una cosecha de 50 millones de toneladas de poroto a principios de 2011 significaban U$S 25.000 millones y con los precios que actualmente se pagan en los mercados de la soja, el valor de la cosecha se ubica en U$S 21.500 millones.

Estos números serían aun muy distintos si se tomaran los valores que se manejaron en el mercado de la soja hace unos días atrás, cuando la soja en Chicago alcanzó el menor valor del año en U$S 402 la tonelada. Ese piso se produjo apenas tres meses y medio después de que el mismo producto rompiera las marcas y alcanzara los U$S 541 la tonelada a fines de agosto.

La situación muestra que en el último cuatrimestre del año el mercado de la soja se comportó con una gran volatilidad y sucumbió ante los efectos de la crisis internacional. En este sentido vemos que la diferencia entre el precio máximo y el mínimo, en la que actuaron la crisis financiera de la eurozona y las perspectivas de una caída del comercio internacional, hizo que la tonelada de soja bajara cerca de U$S 140.

Si tomamos este valor como base y damos por cumplido que este será el comportamiento de los mercados durante 2012, la preocupación no pasa a ser solo de los productores, que verán afectados los retornos de sus inversiones en el cultivo durante esta campaña, sino que el Estado nacional verá también seriamente menguados sus ingresos.

Esta recaudación argentina por exportaciones de soja en 2012 serían de entre U$S 1.500 millones y U$S 4.000 millones menos que los obtenidos durante el año que termina.

A pesar de esto, en los últimos días los mercados de soja y maíz tuvieron un repunte colocando a la soja en U$S 431 la tonelada y al maíz en U$S 244 por tonelada, lo que daría cierta tranquilidad a los productores argentinos y, por ende, al Estado nacional. Pero la realidad es otra, ya que la suba que se dio, según analistas internacionales, está relacionada con el temor a que la cosecha gruesa en Brasil y en la Argentina sea menor a la esperada por los actuales efectos climáticos.

La sequía, otra vez, aparece como un fantasma para la producción local y en todo el país, pero sobre todo en la zona núcleo de la Pampa Húmeda argentina.

Lo que está ocurriendo en el NOA y en Tucumán con la breve sequía que se viene soportando en diciembre podría ser solo provisoria, ya que se vienen sucediendo algunas lluvias anunciadas para el final del año. Esta situación acomodaría las cosas en la región, pero los efectos de esta falta de agua en un momento crucial en los cultivos de soja y maíz seguramente afectará los rendimientos futuros, lo que será materia

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