Podría haber nuevas subas en gasoil

Algunas petroleras sorprenderán, en las próximas horas, a los dueños de las estaciones de servicio con una carta un poco antipática. Les explicarán que no tendrán más remedio que trasladar a los precios del gasoil que les venden un tributo del que, hasta hoy, todas estaban exentas: el impuesto interno a los biocombustibles.

31deDiciembrede2011a las08:52

Nadie regala nada en el mundo del petróleo: ninguna de esas empresas dice estar en condiciones de absorber el nuevo costo, por lo que lo más probable es que la novedad vuelva a plasmarse en los surtidores desde pasado mañana.

Son entre 7,5 y 9 centavos por litro, es decir, entre un 1,5% y un 2 por ciento. El impacto es sólo en la parte de biodiésel que, por norma, deben incluir las petroleras en el gasoil. Un 7% por cada litro. Si prospera en el Gobierno lo que por ahora es una intención, podría subir al 10% el año próximo.

Sin respuesta

La noticia empezaba a inquietar anoche a las grandes compañías y a los propietarios de las bocas de expendio, mientras todos advertían que de la exención para el impuesto vencía hoy el plazo y que el Gobierno no ha anunciado hasta ahora ninguna nueva prórroga. La Nacion intentó, sin éxito, consultarlo ayer en el Ministerio de Planificación.

Las cosas parecen estar bastante claras entre los privados. "Nosotros estamos analizando si lo trasladamos o lo absorbemos", se atajaron formalmente en YPF. La opinión de esa petrolera es significativa por varios motivos.

El primero es que ya estaba analizando aplicar aumentos tanto en la nafta como en el gasoil para los próximos días. Las decisiones de YPF suelen ser la llave de paso para un lote que viene detrás y que tiene las mismas ganas de incrementar los precios: Esso, Shell, Petrobras y Oil.

El sector está, sin embargo, en una situación política complicada. El Gobierno los viene auscultando últimamente con pedidos de información sobre resultados, márgenes y costos. Son extensas hojas A3 que distribuyó días atrás entre las compañías refinadoras Roberto Baratta, subsecretario de Coordinación de Control y Gestión del Ministerio de Planificación Federal. Unos días antes, las productoras habían recibido pedidos similares que decidieron contestar a través de la Cámara de Energía de la República Argentina (Cedera), recién fundada por Sebastián Eskenazi, CEO de YPF, que además preside la entidad.

Aunque la cartera depende de Julio De Vido, algunos empresarios creen ver en este tipo de formularios la impronta de Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior que se ha erigido, en los últimos tiempos, como el hombre operativo más relevante que tiene la administración de Cristina Kirchner. No es casual que empresas de otros rubros, como las automotrices o las autopartistas, estén recibiendo en estos días las mismas exigencias, aunque en algunos casos acompañadas por una explicación: el Gobierno, les dicen, pretende tener esos datos para futuros planes de competitividad, que serán aplicados sector por sector.

Para YPF, el traslado del impuesto significaría quedar en una mala situación porque postergaría sin dudas sus intenciones de aplicar aumentos reales que no concreta en el área metropolitana desde el 14 de agosto pasado, día de las elecciones internas abiertas.

Después sobrevino una pelea con el Gobierno por el reparto de dividendos, que la familia Eskenazi necesita para pagarles a los españoles de Repsol la parte que tiene en la filial argentina.

Caída en la refinación

La situación de los combustibles no es la mejor en la Argentina. Según datos de la Secretaría de Energía, el volumen de petróleo procesado, que se había recuperado desde la crisis de 2002 y alcanzado un pico de 37,2 millones de metros cúbicos en 2007, bajó casi sin remedio durante los años siguientes: 35,2 millones en 2008; 33,5 millones en 2009, y 30,8 millones en 2010.

Hasta aquí, el trab

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