MAXIM®EVOLUTION, el nuevo curasemilla que supera el espectro de protección
Durante los últimos años los niveles de ataque de algunas enfermedades se han incrementado tanto en su prevalencia como también en su incidencia, por eso son cada vez más necesarias las estrategias de control que integren tecnologías más complejas para ampliar la protección.
Una de las principales causas es la combinación de la escasa rotación y la siembra directa, sistema muy atractivo para el productor agropecuario pero que, al mismo tiempo, genera condiciones muy propicias para la multiplicación y supervivencia de los patógenos causantes de las enfermedades que afectan la normal germinación y emergencia del cultivo. Esta situación conlleva a una proliferación superior de patógenos que antes no eran de importancia en cuanto a su ocurrencia y también hace que otras enfermedades se vuelvan más difíciles de controlar.
Durante la emergencia a campo puede ocurrir la muerte de semillas y de plántulas debido a las enfermedades resultantes de la interacción entre la semilla de soja, los patógenos llevados en la semilla, los que habitan el suelo y el ambiente que rodea la semilla.
Todas las enfermedades de fin de ciclo son trasmitidas a las semillas y estas son las encargadas de transportar y/o diseminar la enfermedad en el lote o regiones donde no estaba presente dicha patología.
Las estrategias de control deben estar orientadas a interrumpir estas relaciones en la mayor cantidad posible de sitios, a través del manejo integrado. Por lo tanto, la práctica de curado debe ser utilizada conjuntamente con las otras medidas.
Es evidente que las enfermedades evolucionan y, por lo tanto, es imperativo que los curasemillas para controlarlas también.
Por eso, a partir de esta campaña, Rizobacter Argentina lanza al mercado MAXIM®EVOLUTION, un terápico de semilla fungicida que representa un salto evolutivo respecto de su antecesor, MAXIM®XL porque amplia su espectro de control. Resulta de la combinación de tres principios activos, con diferentes modos de acción y eficacia. Su acción sistémica y de contacto permite superar y potenciar el control de todos los patógenos presentes en el suelo, en la semilla, como los que proliferan durante el almacenaje, asegurando una mejor emergencia y sanidad integral de la plántula de soja. Su excelente capacidad de acción favorece un adecuado desarrollo inicial del cultivo, sobre todo en suelos con altas infecciones.
