Turismo rural: una actividad que promueve la integración y el desarrollo de los territorios

El turismo rural comprende no sólo propuestas de alojamiento en el campo, sino también actividades, productos y servicios que integran al productor rural y su familia en la atención.

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Turismo rural: una actividad que promueve la integración y el desarrollo de los territorios
15deAgostode2013a las10:10

Deleitarse con un amanecer, con un cielo estrellado, con el sonido de la naturaleza, del viento y los pájaros. Recorrer campos en una cabalgata, degustar comida casera elaborada a base de productos de la zona, ser atendido con la calidez y calidad de las familias agropecuarias, compartir sus tareas, sus historias, su forma de vida.

Ese es el espíritu del turismo rural: que el turista conozca la vida del campo, que pueda contemplar las actividades o participar activamente de ellas, que las familias se desconecten del vértigo y ruido de las ciudades para adentrarse en la tranquilidad de los pueblos y emprendimientos rurales, auténticos y cálidos.

 A la hora de viajar, muchas familias, parejas, jóvenes y grupos de adultos mayores, eligen propuestas de turismo en espacios rurales, para disfrutar un fin de semana o estadías más largas. Si bien no es un turismo masivo, es un nicho más exigente que el turismo tradicional, que planifica su viaje, procura la autenticidad de la experiencia, prioriza la vivencia con todos los sentidos más que el lujo. Es un turista empático, que busca el contacto genuino con la naturaleza, las comunidades locales y sus anfitriones, que en general son familias que abren las puertas de sus vidas y establecimientos a los viajeros.

El turismo rural comprende no sólo propuestas de alojamiento en el campo, ya sean casonas o posadas, cascos de estancias, casas de campo, cabañas (u otro tipo de propuestas según el destino) sino también actividades, productos y servicios, y fundamentalmente, integra al productor rural y su familia en la atención y prestación.

Algunas de las actividades que pueden realizarse son contemplativas, ver cómo se ordeña una vaca, arreo del ganado, cómo el agricultor trabaja su tierra o cómo se elaboran los productos. En otras, se lo invita al turista a realizar la actividad, cosechando frutas, elaborando pan casero en un horno de barro u otros productos artesanales, participando activamente en el desarrollo de la tarea.

También contempla actividades educativas y recreativas, vinculadas especialmente al deporte en el medio rural, ya sean cabalgatas, pesca deportiva, avistaje de flora y fauna, senderismo, paseos en carro, circuitos fluviales, aventura, participar de fiestas populares o  recorrer museos de campo, por mencionar algunas.

¿Por qué INTA se vincula a esta actividad?

La visión institucional del INTA apunta a contribuir al desarrollo de los territorios rurales de forma integral, contemplando a los espacios rurales como ámbitos de vida con historia y cultura específica e identidad definida.

Esta mirada del desarrollo implica un abordaje integral del medio rural. Y el turismo rural se convierte en una estrategia interesante  para  la  promoción  de  procesos  de  desarrollo  de los territorios, siendo una propuesta centrada  en  la  valorización  del  patrimonio rural y la generación de capacidades locales.

A lo largo y ancho de todo nuestro país, INTA viene trabajando hace muchos años en el apoyo y asistencia técnica de grupos asociativos y proyectos que involucran a familias agropecuarias, que encuentran en el turismo rural una alternativa de diversificación económica.

Estos productores continúan con su actividad principal y complementan sus ingresos a través del turismo rural, posibilitando la integración al trabajo de mujeres y jóvenes.

La principal motivación para impulsar el desarrollo en la región está relacionada con la contribución que el turismo rural puede realizar al progreso de las economías regionales y, con ello, a una mejor calidad de vida para los actores que se vinculan con la actividad.

El INTA entiende que el turismo rural es generador y sostén de procesos de Desarrollo Territorial.

En primer lugar porque fortalece  el  capital  social,  al  fomentar  la  participación  y el trabajo asociativo. El desarrollo de objetivos comunes entre distintos actores y sectores de las comunidades, sirve como iniciador de procesos de desarrollo.

Además, pone en valor a la actividad agropecuaria. Revaloriza no solo el producto, sino también el intangible del saber hacer, desde la costumbre y la tradición. Este doble espacio de lo productivo y el servicio en turismo rural se ve como complementario y sirve como diversificador de la actividad agropecuaria propiamente dicha. Favorece  la visualización  de  la  identidad  territorial y aporta a la recuperación de la autoestima de la población local, a partir del rescate de oficios y actividades económicas tradicionales.

Por otro lado, genera empleo contribuyendo a que la población del campo no migre, contribuyendo al arraigo rural. Mejora  la  competitividad  económica,  al  promover  la  diversificación  productiva  y  el  aprovechamiento de  sinergias  y  encadenamientos  entre  sectores  económicos.

Es principalmente por estas características que definen la esencia del turismo rural,  que el INTA propicia la formación de grupos de productores y espacios de trabajo en sinergia con los gobiernos locales e instituciones del sector.

 La experiencia de Entre Ríos

En el año 2009, el Centro Regional de INTA Entre Ríos incorpora el turismo rural como una actividad estratégica dentro del Sistema Regional de Extensión. Se comienza  a trabajar en esta línea, con el objetivo de apoyar la formación de grupos asociativos de productores y emprendedores de turismo rural, promoviendo la generación de espacios de articulación interinstitucional.

Se promocionó la conformación de 6 Grupos Cambio Rural: Tres en el centro este (microrregión Tierra de Palmares -Villa Elisa, San José, Colón y colonias aledañas-), dos en el sur deltaico (Villa Paranacito) y uno en el noreste provincial (Villa del Rosario, departamento Chajarí), espacios que integran el corredor turístico del Río Uruguay.

A su vez, en la microregión Tierra de Palmares, se acompañó un Proyecto PROFEDER de Apoyo al Desarrollo Local en la Colonia Primero de Mayo, con un fuerte contenido de turismo rural.

Se trabaja de manera articulada con el Ministerio de Turismo de la Provincia de Entre Ríos, los organismos microregionales como el de Tierra de Palmares, las oficinas técnicas de turismo de Municipios y Juntas de Gobierno, actores estratégicos e instituciones ligadas al sector.

De esta manera, se apunta a sumar los esfuerzos, la capacidad técnica y la estructura del INTA acompañando el desarrollo de esta modalidad turística.

En la actualidad, se ha puesto en marcha un Proyecto Integrado que promueve la conformación de una Ruta de Turismo Rural en el Corredor del Río Uruguay, de base asociativa, que permita la generación de una red de emprendedores, que acompañados por sus municipios y el Gobierno Provincial, ofrezcan servicios y productos de turismo rural de calidad que reflejen la identidad rural y productiva de cada zona.

Hasta el momento aproximadamente 50 familias han optado por el turismo rural como alternativa de diversificación de sus actividades tradicionales, posibilitando la incorporación de más mujeres y jóvenes a esta actividad, generando vínculos con las comunidades locales, valorizando la herencia y el patrimonio cultural, histórico y natural de sus propias tierras.

Con orgullo entrerriano para todo el país.

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