Inflación y debilidad cambiaria complican el comercio con Brasil

El deterioro económico de nuestro principal socio del Mercosur mina la competitividad de las exportaciones argentinas.

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Inflación y debilidad cambiaria complican el comercio con Brasil
04deSeptiembrede2013a las12:17

El coordinador del Grupo Agroindustrial de Rosario, Santiago Pochettino, informó que, para reanudar las ventas de endivias al mercado de Brasil, luego de duras negociaciones, debió acordar una baja de 20% en el precio respecto al valor que venían comercializando. La situación que vive uno de los consorcios de exportación de la Fundación Standard Bank y la Fundación Exportar, se multiplica en diversos rubros y refleja la baja de competitividad con relación a nuestro vecino.

Lo primero que se observa es el negativo impacto que tiene la inflación sobre nuestro mercado, no solo en los productos, sino también en la logística.
NTC y Logística informaron que la variación promedio del Índice Nacional de Costos de Transporte Carretero de Alta Capacidad de Carga (INCTL) del estado de San Pablo fue de 6,81 %, entre agosto de 2012 y julio de 2013.

Ambos índices miden la evolución de los costos de transporte, incluyendo la transferencia, captación y distribución (en las operaciones de carga fraccionadas), gastos administrativos y de terminales.
En la Argentina, el Índice de Costos Logísticos Nacionales que elabora la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (Cedol) marca que, para el mismo período, la variación es de 23,71%.

La diferencia, en torno al 16,9% anual, erosiona las posibilidades argentinas para ingresar al mercado brasileño.

Para la consultora Ecolatina, a la inflación se suma la debilidad cambiaria del Brasil.

Producto del anuncio de un eventual giro en las condiciones de liquidez mundial por parte de la Reserva Federal, hubo una fuerte reversión de capitales que, sumado al deterioro de la cuenta corriente, generó una fuerte depreciación del real.

Bajan expectativas

Respecto del crecimiento, desde Ecolatina, se señala que pese a diversos estímulos, la actividad del país vecino apenas reaccionó favorablemente. La tendencia de bajo crecimiento no sólo se ratifica sino que las expectativas de mercado volvieron a recortar las tasas de crecimiento previstas para este año y, más importante aún, para 2014.

De hecho, la tasa de crecimiento prevista para 2013, según el relevamiento de expectativas de los principales bancos y consultoras económicas de Brasil, comenzó el año en 3,3% y, actualmente, se ubica en 2,2%.

La depreciación del real se hace sentir. En agosto, el real superó el umbral de los R$/u$s 2,40, acumulando, en lo que va del año, una depreciación del 19%, con una fuerte aceleración en la última semana (6%), que lo llevó a niveles similares a lo peor de la crisis financiera internacional a fines de 2008.

El Banco Central de Brasil debió intervenir fuerte en el mercado de divisas para frenar la depreciación del real. Más aún, recientemente, anunció un mega-plan de intervención diaria hasta fin de año para moderar la volatilidad cambiaria. El mismo contempla la oferta de u$s 500 millones diarios en swaps cambiarios, de lunes a jueves, y líneas de créditos con compromiso de recompra por
u$s 1.000 millones los viernes, apuntado de una manera más explícita y agresiva al control de las expectativas cambiarias.

La depreciación del real no es ajena al resto de Sudamérica. En lo que va del año, el peso chileno acumula una desvalorización de 7%, el sol peruano de 9% y el peso colombiano de 5%. Por su parte, la Argentina y Uruguay, aunque presentan una pérdida de valor superior a dichos países, todavía se sitúan por debajo del promedio de la región (16%). De todas formas, en el caso de la Argentina, la inflación es mucho más elevada que en el resto de la región, por lo que el mayor ajuste del tipo de cambio oficial apenas emparda a la inflación local.

El deterioro del panorama económico de Brasil nunca es una buena noticia para la Argentina. El 21% de nuestros envíos al mundo son hacia el país carioca. Un 40% de las exportaciones industriales y el 80% de las automotrices.