La empresa agropecuaria necesita hacer más productivo su rol social

Congreso Nacional Crea 2013. Especialistas reclaman una mayor participación política, para la toma de decisiones “tranqueras afuera”.

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La empresa agropecuaria necesita hacer más productivo su rol social
06deSeptiembrede2013a las06:37

Más allá de la incertidumbre lógica que suelen generar el clima y la volatilidad de los precios, el productor enrolado en las filas de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Crea) suele tener las cosas claras. Planificación productiva, números precisos y una visión de largo plazo son algunas de las características que lo identifican. 

Con las cuestiones tranqueras adentro más o menos encaminadas, las 1.950 empresas agropecuarias que integran el movimiento debaten desde hace varios años cuál debe ser su rol social, más allá de los límites de sus explotaciones.

Con esta misión, más de tres mil participantes de todo el país participan desde el miércoles y hasta hoy en la ciudad de Córdoba del 20º Congreso Nacional Crea.

“En este congreso, los invitamos a parar la pelota para desafiarnos a ver las cosas con una multiplicidad de miradas, para ver si estamos haciendo lo que queremos hacer o si actuamos guiados por la rutina”, anticipó el productor Francisco Perkins, presidente del Congreso.

Visiones sobre lo mismo

En la búsqueda de cuál es el desempeño social que debe asumir el productor ante los nuevos desafíos que impone la sociedad moderna, un panel integrado por jóvenes referentes en diferentes disciplinas aportó su visión respecto del futuro y el protagonismo que debe adoptar el agro.

“El mundo vive hoy una triple crisis: económica, social y ambiental. Lo que hagamos en los próximos años determinará el mundo en el que viviremos”, sostuvo Mariana Díaz, periodista especializada en temas ambientales, pero no “activista”, como ella misma aclaró.

“La realidad es que somos en el mundo 7.000 millones de personas que tienen que ser alimentadas y eso es más importante que salvar a cualquier ballena”, comparó.

El tamaño de la demanda exige producir cada vez más y mejores alimentos, pero el contexto no ayuda, debido a que a su juicio el planeta no está sano. Recordó que el 40 por ciento de los océanos está cubierto por islas de basura y se está deforestando un área equivalente a una cancha de fútbol cada dos segundos. Para revertir esa situación, Díaz convocó a “la revolución de la sostenibilidad”, que demandará superar falsos dilemas; por ejemplo, la dicotomía entre medio ambiente y desarrollo. “Necesitamos de ambas cosas para poder construir nuestro futuro”, dijo.

De producirse ese cambio, el panorama es optimista, especialmente para Latinoamérica. “Tenemos la mayor superficie cultivable del mundo y la más alta disponibilidad de agua dulce por persona del planeta”, expresó. Las posibilidades están intactas, sólo hace falta manos a la obra.

El chileno Raúl Rivera Andueza, un emprendedor social creador de Foro Innovación, una fundación independiente dedicada a poner en marcha iniciativas que transformen a América latina, compartió esta visión. Precisó que apenas una porción de la población mundial vive en esta región del mundo, que presenta una gran biodiversidad geográfica. Al punto tal que la mitad de los 10 países más biodiversificados del mundo son latinoamericanos. Y fue más allá con sus conclusiones: si Latinoamérica desaparece, “el mundo se queda sin comida”. Valoró a esta región del planeta como la cuarta economía del mundo, detrás de Estados Unidos, Europa y China.

“Si no somos pequeños, ni insignificantes ni pobres, entonces es hora de creer en nosotros. Si queremos crear, primero tenemos que creer para hacernos cargo de nuestro futuro sin depender de terceros. Y el futuro, nuestro futuro, será resultado de la innovación”, aseguró el emprendedor chileno.

Alertó que parte del reto que se les presenta a nuestros países es “institucional”. “Si los gobernantes bloquean el acceso a la arena política o económica a los emprendedores y empresarios, ese país tiene un serio problema”, evaluó.

Incentivos colectivos

La necesidad de los productores de conformar activos colectivos, en su interacción con otros sectores de la sociedad, fue valorada por Iván Ordoñez, economista especializado en agronegocios.

Según su visión, los productores históricamente se preocuparon por los riesgos “tranqueras adentro” y han encontrado formas sistémicas de abordar estos riesgos, como por ejemplo a través de la implementación de mejores prácticas, de certificaciones y del uso de coberturas financieras. “Ya buscamos reducir los riesgos individualmente. Ahora es el momento de bajarlos de manera colectiva. Para eso hay que charlar con otros sectores, como el financiero”, incentivó el gerente financiero de Dactilys.

En el esquema actual, el mundo financiero presta dinero a quienes tienen garantías. Por ejemplo: tierras. Pero ocurre que 60 por ciento de la producción agrícola se hace en campos alquilados. Por ende, los productores deben financiarse con fondos propios o con modalidades como pools de siembra. “Eso impone la necesidad de hacer comprender al sector financiero que el mejor productor no es el que tiene tierras, sino aquel que logra asegurar un flujo de ingresos estable que le permita repagar el crédito”, diferenció Ordóñez.

En este cambio en la forma de relacionarse con el sistema financiero, el economista indicó que el diálogo debe salir de los productores. Este tipo de interacción se puede multiplicar por la cantidad que sea necesaria. “Me imagino un futuro lleno de activos colectivos, de gente dialogando para resolver los problemas, al darse cuenta de que se están agotando aquellas soluciones individuales que corren solamente por cuenta propia”, concluyó.

La invitación para participar más en las decisiones políticas fue expresamente manifestada de boca de algunos de los oradores del Congreso. 

“El sistema político se vició a tal punto que en naciones emblemáticas de la democracia moderna vemos a padres e hijos como presidentes, algo más digno de una monarquía”, opinó Santiago Siri, emprendedor tecnológico y fundador del Partido de la Red, una agrupación que busca expandir “el ancho de banda” de la participación democrática a través de las redes sociales.

Siri se definió como un producto de las redes sociales. “Nací en 1983 y viví toda mi vida en democracia”, agregó. 

Señaló que existen tres tipos de redes: la que va de uno hacia muchos; por ejemplo, en la monarquía en la que el rey decide los destinos de sus súbditos; redes que van de pocos a muchos, como el modelo industrial; de pocas empresas, a muchos consumidores. “Este es el mundo que nos gobierna”, puntualizó.

Según la visión de Siri, el tercer tipo de red son las descentralizadas. 

“Internet es un ejemplo de red distribuida, donde la estructura es lo más fuerte. Llegó a un tercio humanidad en dos décadas, mucho más rápido que la televisión, la radio y por supuesto, que la imprenta”, comparó.

Para el emprendedor tecnológico, la sociedad de hoy se acostumbró a interactuar en todo, menos en política. “Votamos cada dos años. Algo ridículo frente a las tecnologías actuales. Medido en términos informáticos, es como si fueran dos bytes. Ojalá que dentro de unos años miremos para atrás, y el hecho de haber votado cada dos años nos parezca tan ridículo como haber prohibido el voto femenino. Fundamentalmente, se trata de discutir ideas, y no personas. No se trata de que se vayan todos, sino de que entren todos. Hoy podemos lograrlo”, confió.

El sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga también pidió un mayor compromiso político. 

“En este congreso se expresa el deseo de una Argentina más justa y moderna, pero eso nunca va a ocurrir sin políticos honestos y más capaces; nunca va a ocurrir sin atender las necesidades de los sectores más vulnerables”, apuntó el religioso, que además es doctor en ciencias políticas.

Para acabar con los sistemas prebendarios y con el accionar del clientelismo político, Zarazaga reclamó una mayor participación en los partidos políticos. “Es necesario poner tiempo y recursos. Si no nos gusta ningún partido, podemos armar uno. Sólo basta que los buenos no hagamos nada para que los malos se ocupen de todo. Las frases negativas, tales como este país no tiene arreglo, nacen de nuestra cobardía, de no animarnos a hacer”, apuntó el director del Centro de Investigación y Acción Social (Cies).

Actualmente existen en el país más de cinco mil organizaciones no gubernamentales (ONG) que tienen una activa participación social pero, a juicio de Zarazaga, ninguna con el poder de transformación que tiene el Estado, fundado en la política.

La nueva frontera entre ricos y pobres

La bioeconomía. La aceleración del cambio tecnológico va a transformar a la economía mundial en la próxima década. “La riqueza de las naciones estará sustentada en buena medida en los avances de la bioeconomía”, destacó Juan Enríquez, director de Excel Venture Management. 

La crisis europea. “El poder de generar nuevas compañías a través de la tecnología es lo que realmente importa. Piensen en grandes empresas estadounidense que no existían hace 20 años. Ahora piensen eso mismo pero con empresas europeas. Si bien Europa tiene grandes marcas y empresas, no tiene muchas grandes nuevas empresas y por eso algunas países de esa región tienen tasas de desempleo elevadas”, explicó Enríquez.

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