Unas 15 mil hectáreas ya ardieron en Calamuchita

El viento tornó imparable el fuego sobre forestaciones de pinos. Villa Yacanto, Villa Alpina y San Miguel, las más comprometidas.

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Unas 15 mil hectáreas ya ardieron en Calamuchita
10deSeptiembrede2013a las06:25

Fue de los peores días de fuego que Córdoba pueda recordar, al menos en la última década. Sobre todo lo fue en el valle de Calamuchita, donde desde el viernes se vienen quemando miles de hectáreas, la mayoría con forestaciones de pinares. Ayer, el cuadro se agravó: los pequeños caseríos de Villa Alpina y San Miguel de los Ríos mutaron de paraíso a infierno, cercados por el fuego que arrasó con su vegetación y liquidó varias casas y cabañas, mientras que anoche los 1.200 habitantes de Villa Yacanto se conmovían por la posibilidad de tener que evacuar el pueblo, por la amenazante presencia de las llamas a la vista. 

El incendio iniciado el viernes no pudo ser nunca detenido. Fue y volvió favorecido por un viento con ráfagas de hasta 70 kilómetros, que complicaba la labor de Bomberos e impedía la de los aviones hidrantes. La tarea para sofocar el fuego se vio desbordada.

En las Sierras, como en la ciudad de Córdoba, la temperatura superó los 38 grados. Pero cerca de los focos de fuego era muy superior. 

Fabián Vargas, coordinador de la Regional 7 de Bomberos, no dudó en calificarlo como el peor incendio que recuerde Calamuchita. En este valle se estima que había entre 25 mil y 30 mil hectáreas forestadas con pinos. En tres días, el fuego se llevó al menos 10 mil. 

Muchos pinares, sobre todo en altura, eran impenetrables. Lugareños plantearon que algunos no tenían tareas de raleado ni limpieza. 

El cuadro se agravó porque los temporales de fines del año pasado derribaron un millón de pinos en la zona. Un informe de este diario, meses atrás, advirtió que al menos la mitad de esa madera caída no había sido retirada, por lo que los riesgos se acrecentaban.

Ayer, el fuego cruzó ríos y cerros. Afectó especialmente los parajes de San Miguel de los Ríos y Villa Alpina, donde todos sus habitantes debieron ser evacuados. Nelio Escalante, de Villa Alpina, contó anoche a este diario que nadie había quedado en el lugar y que no sabían cuántas casas y cabañas se salvaron de las llamas. La certeza era que la profusa vegetación que rodeaba la villa había tomado fuego. “Es impresionante; el daño es enorme. Se quemó gran parte del paisaje que hasta días atrás se veía”, señaló Escalante amargado.

Cuando caía el sol, el viento volvió a traicionar y acercó el fuego a Villa Yacanto, la localidad más poblada de esa zona. “El fuego está rodeando todo el pueblo, se ven llamaradas; está cada vez más cerca”, contó angustiada Fabiana Ristau (46), vecina que evacuó a sus hijos y padres hacia Villa General Belgrano. “Hay una nube de humo con cenizas, no se puede ni respirar”, señaló.

“Está totalmente descontrolado, es un desastre”, señalaba en tanto el jefe de Bomberos Vargas. Más de 200 bomberos, policías, personal del Ejército y baqueanos luchan en una disputa desigual, noche y día. 

“Estamos supeditados al viento, que no nos está ayudando para nada”, dijo Carlos 
Ciccarelli, jefe de la Departamental Calamuchita de Policía. 

Si cuatro días fueron agotadores, los que están en la línea de fuego deberán prepararse para más: los pronósticos no hablan de lluvias para hoy ni mañana.

“Es un frente impresionante, se ve fuego por todos lados, vinimos a apagar el campo de un familiar, pero no nos dejan pasar”, comentó Santiago Pino, en cercanías de Villa Yacanto. La localidad estaba incomunicada anoche, sin telefonía celular ni energía eléctrica, y no se permitía el acceso. 

Anoche, incluso, por el humo se sugería evacuar a familias de algunos barrios de Santa Rosa, a 30 kilómetros de Yacanto.

Una hipótesis del inicio

¿Fue así? El peor fuego que recuerda Calamuchita comenzó el viernes en una forestación del paraje Sol de Mayo, entre Atos Pampa y Villa Yacanto. Se sospecha que el empleado de un aserradero, despechado por haber sido despedido, habría prendido fuego. “Estábamos cargando troncos con mis compañeros y vemos que Alberto se va con un tractor. Al rato, vimos humo y al llegar ya había tomado los pinares”, contó Alejandro Gatica, chofer en ese aserradero. “No puedo decir que haya sido él, pero es un camino ciego, en el que no entraba nadie”. El imputado y detenido es Alberto Hernández Mellado (35).

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