Caída de productividad en los campos brasileños

Los principales responsables fueron las nuevas plagas, los cambios en el uso de la tierra y las barreras a la incorporación de nuevas tecnologías, lo que redujo las ganancias en el campo.

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Caída de productividad en los campos brasileños
09deOctubrede2013a las09:06

A pesar del extraordinario desempeño económico del sector de agronegocios, la productividad en los campos de cultivo brasileños creció a ritmo más lento, o incluso cayó, en la última década. El rendimiento de las tierras sembradas con granos y fibras creció, en promedio, 2,56% entre las cosechas 2003/2004 y 2012/2013, ante 4,24% en los diez años anteriores, según datos divulgados ayer por la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab).

Las dificultades que impusieron nuevas plagas (como la roya de la soja), los cambios en el uso de la tierra y las barreras a la incorporación de nuevas tecnologías redujeron las ganancias en el campo.

Buque insignia del agronegocio, la soja explicita esa tendencia. En la última década, la productividad promedio de ese cultivo creció, en promedio, 1,03% al año, ante una tasa de 2,89% entre 1993/1994 y 2002/2003 y de 3,69% entre 1983/1984 y 1992/1993.

Si se observan solo las cosechas de Mato Grosso, donde el clima influye menos sobre las tasas de productividad, el rendimiento de los cultivos de soja creció a un paso más lento, de solo 0,41% al año en la última década, ante 1,91% y 2,86% en las dos décadas previas.

“De modo general, vimos una tendencia al estancamiento. Si no revertimos eso, tendremos un problema, especialmente si los precios de la soja bajan con respecto a los niveles actuales”, afirmó Orlando Martins, presidente del Comité Estratégico Soja Brasil (Cesb), una organización privada.

Según Martins, hay dos razones por las cuales la productividad de la soja perdió aliento en los últimos años. La principal causa es sanitaria y coincide con la llegada de la plaga de la roya asiática a Brasil en los primeros años de la década pasada. “Conseguimos controlar la dolencia con productos químicos, pero siempre se produce alguna pérdida”, explicó.

Martins destacó el aumento de los problemas causados por los nematodos, una plaga que ataca la raíz de las plantas y sobre la cual los productores rurales tienen poco control.

La segunda causa es el avance de la segunda cosecha, la siembra de maíz y algodón después de la cosecha de soja en Mato Grosso, indicó el experto. En las últimas cinco temporadas, ese estado más que duplicó el cultivo de maíz en áreas ocupadas por soja durante el verano.

“Por la ‘safrinha’ (como se denomina en Brasil a la segunda cosecha), los productores están anticipando la siembra y utilizando variedades más precoces de soja, que son menos productivas que las de ciclo más largo”, señaló Martins. En otras palabras, los productores estarían sacrificando rendimientos más altos a cambio de una oportunidad para plantar dos veces, lo que, en la práctica, significa duplicar la productividad de la tierra y de las máquinas.

Sin embargo, el especialista afirmó que el rendimiento de la soja en Brasil está bastante por debajo de su potencial. 

La tasa de productividad del maíz creció a un ritmo cuatro veces más rápido (4,23%) que la soja en la última década, aunque inferior al que se alcanzó en los diez años anteriores (5,17%). El país levantó, en promedio, 5,1 toneladas del grano por hectárea. En EE.UU., en cambio, la productividad promedio del maíz son 10 tn por hectárea.

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