Panorama agrometeorológico tras la sequía

Investigadores del Centro de Informaciones Meteorológicas y de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNL describieron el escenario actual y el futuro de los cultivos y de la lechería, luego de la última sequía.

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Panorama agrometeorológico tras la sequía
09deOctubrede2013a las17:29

Es típico que en nuestra región haya pocas lluvias en invierno, pero el de 2013 fue particularmente seco. Llovieron en total 56,75 mm, una cifra que no ilustra demasiado la situación, pero sí al compararla con el promedio de los últimos 10 años para el mismo corte cronológico: 135,9 mm. De este modo, el promedio para los cuatro meses de la estación más fría fue de 14,1 mm, mientras que la media de la década 2002-2012 fue de 34 mm, es decir, más del doble.

Esos datos, proporcionados por el Centro de Informaciones Meteorológicas (CIM) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), se condicen con la grave situación que pasa el sector agropecuario, uno de los motores de la economía santafesina, al punto de que el Gobierno de la provincia tuvo que decretar el 13 de septiembre la situación de emergencia para los departamentos 9 de Julio, San Cristóbal, Vera, General Obligado y parte del San Justo, una medida que dilata las obligaciones impositivas.

“El problema es que al invierno relativamente seco se le sumó que hubo semanas en que llegó una masa de aire muy cálido que entró por el norte del país y que generó temperaturas superiores a los 35 grados. Pero luego ingresó una masa de aire frío. El encuentro de esas dos corrientes provocó que la humedad se condense y que se forme en septiembre un frente con lluvia. Sin embargo, no hubo una masa nubosa con gran desarrollo en altura, que son las nubes que provocan precipitaciones intensas, sino que se dieron con poco volumen y llovió escasamente. Fue una situación que desembocó en los problemas de sequía del norte de la provincia”, explicó José Luis Macor, director del CIM.

En este sentido, Ignacio Cristina, también integrante del CIM, destacó que, por ejemplo, el 10 y el 11 de septiembre las temperaturas treparon hasta los 41º, aunque el resto de los valores se mantuvieron dentro de los parámetros normales. Por otra parte, fueron significativas también las bajas temperaturas, ya que en julio hubo registros de -1,8º.

La situación de los cultivos: el trigo

Esos factores, las escasas lluvias y los episodios de altas y bajas temperaturas, provocaron que en el norte de la provincia de Santa Fe se resienta la actividad productiva. Según explicaron desde la cátedra de Agrometeorología de la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA) de la UNL, en los departamentos 9 de Julio, Vera, General Obligado, San Cristóbal, San Justo, San Javier, Castellanos, las Colonias y La Capital los perfiles de suelos en profundidad (0-200 cm) a octubre muestran valores de agua que fluctúan entre los 30 y 125 mm, observándose que en los primeros 25 cm se presenta escasa disponibilidad del recurso para un desarrollo normal de los cultivos sembrados o por sembrar.

“El hecho de que no hubiesen lluvias en la región agravó la situación. En la zona noreste, cerca de San Justo, hace más de tres meses que no llueve. La superficie sembrada de trigo es mayor que el año pasado, pero se encuentra frenado presentando cambios de coloración y escasa altura. Los ciclos largos e intermedios presentan condiciones buenas en un 60% y de buenas a regulares en el 40% restante. En tanto los cultivares de ciclo corto se encuentran en un 80% en situación entre regular y mala. Sólo el 20% de estos trigos presentan una buena perspectiva, según la información que manejamos de la Bolsa de Comercio de Santa Fe”, sostuvo Perla Leva, que trabaja en la cátedra junto a María Soledad García y Guillermo Tóffoli.

Girasol

Por otra parte, según la información que manejan los especialistas, la sequía provocó que la intención de siembra de girasol para la campaña 2013/2014 sea de unas 70 mil ha, lo que representa cerca de un 37% menos de lo planificado para el año y un 30% por debajo de la superficie sembrada en la campaña 2012/2013.

Los investigadores agregaron que las precipitaciones registradas en estos últimos 15 días, en particular en la zona comprendida por los departamentos General Obligado, San Justo, San Javier, Este de San Cristóbal y norte de la Capital, permitieron reanudar la siembra y se estima hasta la fecha un grado de avance del 75%.

“Pero las escasas o nulas lluvias en el resto de los departamentos y la falta de agua en los primeros centímetros de suelo crean inseguridad y suman lotes a futuras siembras de otros cultivos. Los cultivares sembrados en un gran porcentaje presentan lento desarrollo y los sembrados en los últimos 15 a 20 días evidencian problemas de germinación, emergencia y lo que resulta en una disminución del stand de plantas”, refirió Leva.

Maíz y soja

Por su parte, el maíz de primera sembrado se desarrolla con inconvenientes y atraviesa la misma situación que el girasol: “Se está sembrando a buen ritmo en el área beneficiada por las lluvias y la otra está a la espera de que llegue el agua. Se mantienen las intenciones de siembra, pero pueden cambiar hacia fin de octubre si las condiciones climáticas no cambian, estimándose una disminución del 4% con respecto a la superficie sembrada en la campaña pasada, que fue de 95 mil hectáreas. El grado de avance de siembra es del 27%”, destacó.

Pero a pesar de la grave situación no todos los cultivos resultaron perjudicados. Por ejemplo, la superficie sembrada de soja, según el escenario que presenta la campaña de cosecha gruesa 2013-2014 en el centro norte de la provincia de Santa Fe, se estima que aumentará entre el 19 y el 21% con respecto al área sembrada en la campaña 2012-2013. La intención de siembra es superior al millón de hectáreas, según los referentes de la FCA.

Lechería

Al mismo tiempo, apuntaron que el sector lechero también fue víctima indirecta del sistema meteorológico, ya que en el norte de la cuenca santafesina, si bien todavía el ganado tiene agua para beber, la escasez de precipitaciones afecta a los cultivos de alfalfa y los verdeos detuvieron su crecimiento. De este modo, el alimento para los animales comienza a mermar.

“En los tambos la ecuación es muy simple: menos alimento significa menos producción. Los productores deben implementar otras estrategias de alimentación para sus vacas, ya que sus reservas se han agotado. El cambiar de alimentación implica sumar costos a la producción de leche”, completó Leva.

Perspectivas

Por último, desde Agrometeorología manifestaron que, según reportes del Centro de Pesquisas Espaciais (CPTEC), el Instituto Nacional de Meteorología (INMET) de Brasil y la Dirección de Meteorología de Chile, para la primavera 2013 se pronostican que las entradas de aire polar desde la cordillera continuarán siendo intensas, causando el riesgo de heladas tardías.

Además, destacaron que el panorama será totalmente opuesto al que causó la emergencia agrícola de este invierno: el calentamiento del Océano Atlántico producirá precipitaciones abundantes sobre gran parte de la región agrícola nacional. En el Este de la región del Chaco, el extremo norte de la región pampeana y el norte de la Mesopotamia se observarán fuertes tormentas, con riesgo de granizo, vientos y aguaceros torrenciales.
Según explicaron, así como se conocen los episodios del El Niño o La Niña, que son alteraciones en la temperatura media del Pacífico Ecuatorial, también se sabe de la Oscilación Multivariada del Océano Atlántico (AMO), que responde a un calentamiento del Atlántico, tanto en el Hemisferio Norte como en el Sur. En este sentido, los últimos informes indican que se ha acentuado el calentamiento de las porciones norte y ecuatoriales del Océano Atlántico.

“El fenómeno AMO tiene varios efectos conocidos para el Hemisferio Norte, como huracanes y fuertes precipitaciones sobre la costa atlántica de los Estados Unidos, mientras que provoca sequía en el interior de ese país. En el Hemisferio Sur sus efectos no fueron estudiados en profundidad, pero se supone que favorece la entrada de humedad atmosférica por el norte continental y las lluvias en la cuenca del Plata, aunque estas disminuyen hacia el interior de la región. El Atlántico Sur presenta áreas con temperaturas superiores a lo normal, especialmente frente a la desembocadura del Río de la Plata”, finalizaron los especialistas.