Soja: ¿El cultivo “salvador” de productores y Gobierno?

En Argentina, tenemos la peor relación de siembras entre cereales y oleaginosas, siendo esta brecha cada vez más grande: sobre el 100% de los cultivos agrícolas que se siembran en el país, casi el 70% es Soja.

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Soja: ¿El cultivo “salvador” de productores y Gobierno?
29deNoviembrede2013a las06:40

Desde hace a muchos años, el principal cultivo de la agricultura argentina es la Soja. Esta oleaginosa que se siembra en las principales zonas de la Pampa Húmeda Argentina, cada vez –salvo problemas climáticos– tiene más hectáreas sembradas –habrá 21 millones de hectáreas seguramente–, y estamos en estos momentos donde ya se sembró más del 40% de la nueva campaña, ante un nuevo récord de toneladas estimadas, calculándose que para fines del mayo del 2014 tendremos, como mínimo, 55 millones de toneladas.

Esto es bueno por un lado, y malo por otro. El costo de producción de una hectárea de Soja es casi u$s 400 menos que hacer una de Maiz (u$s 700), y la siempre “venta asegurada con precios medianamente buenos” garantiza al productor, por lo menos alguna previsibilidad que NO tiene en ninguno de los cereales, como Trigo y Maiz, por ejemplo. Ya se sabe que esta nueva campaña 13/14 caerá el área sembrada de Maiz –lo que se sembró está en excelentes condiciones ya– y Girasol también.

En Argentina, por muchos factores, tenemos la peor relación de siembras entre cereales y oleaginosas, siendo esta brecha cada vez más grande: sobre el 100% de los cultivos agrícolas que se siembran en el país, casi el 70% es Soja. Esto trae en muchos lugares de la Pampa Húmeda, un desequilibrio importante en el suelo. Por una razón de costos, el productor evalúa si pone o no la cantidad adecuada de fertilizantes que sus suelos necesitan.

Hay zonas donde luego de más de 12 años de siembra directa –esto es no tocar el suelo y sembrar sobre los restos del cultivo anterior– los suelos se siguen volando por efectos de la erosión, ya que no hay rastrojos de cereales que los cubran. En muchos países del mundo, las políticas públicas ordenan estos temas: buscan las formas de beneficiar a los productores que quieran hacer, por ejemplo Maiz, y con esto se logra que se haga el cereal donde se deba, logrando equilibrio. Aquí no pasa esto y, cada vez se hace más Soja porque se vende a los exportadores y es menos costoso producirla.

Las autoridades provinciales y nacionales, deben pensar en algún momento alternativas que logren que aumenten las siembras de cereales. Por supuesto nada de esto servirá si no se abren las exportaciones de los granos y se quitan los ROEs. Esto es fundamental, pero no creo que se logre en estos tiempos. La visión de las autoridades respecto a esto es errónea sistemáticamente. Salvo Venezuela, todos los países de la región están vendiendo sus productos a un mundo diferente, lleno de oportunidades que nosotros no sé porque razón, parece que no queremos acceder.

Estamos cerca de fin de año, las siembras de la campaña de gruesa están en marcha. Habrá menos Maíz y mucha más Soja. Esto no está mal ni bien desde la visión del productor. Pensemos también que durante estos últimos 10 años de la “década perdida”, hay casi 90.000 productores menos en el país, y casi el 65% de las hectáreas agrícolas productivas del país los productores las alquilan a otros, porque no pueden pagar sus costos.

La solución a estos problemas es escuchar a los que saben, que hay muchos. Eso deben hacer las autoridades, antes de poner adelante cualquier ideología y política. No solo hay que pensar que en el próximo año van a entrar al país casi u$s 9000 millones por retenciones a las exportaciones de Soja. Va a haber más volumen de cosecha pero menor precio de Soja. Estas son ‘ventajas competitivas’ que nos dan los mercados internacionales, donde en nada influimos desde aquí.

En algún momento se deberá analizar que podemos hacer muchas cosas para mejorar la competitividad perdida, para mejorar la rentabilidad perdida, para no pensar en cobrar más impuestos al sector productivo, y por sobre todo para darle al sector lo que necesita: previsibilidad y reglas claras. Ojalá las nuevas autoridades del sector sepan escuchar en serio las necesidades. Las soluciones están. Sino, seguiré con mi visión de no ser optimista en el corto plazo, lamentablemente.

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