La agroindustria deberá incrementar su competitividad tecnológica

Será necesario armar una agenda nacional de investigación, desarrollo e innovación.

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La agroindustria deberá incrementar su competitividad tecnológica
26deDiciembrede2013a las10:33

El cambio económico a nivel mundial, impone un escenario único para la agroindustria local. Para esto, es imprescindible incrementar su competitividad tecnológica como meta para mejorar su posicionamiento como proveedor de alimentos procesados. Será clave entonces el diseño de una agenda nacional que englobe dichos desafíos para lograr llegar al 2020 con las herramientas necesarias de una demanda cada vez mas exigente.

Estas son las principales conclusiones de un trabajo elaborado por Gustavo Idígoras y Sabine Papendiek, a pedido del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Invocación Productiva (MINCyT) denominado “El futuro de las tecnologías en el año 2020 a nivel mundial en los complejos productivos industriales incluidos en el plan nacional de competitividad: oportunidades y amenazas para el desarrollo productivo y tecnológico argentino”.

El análisis hizo foco en los catorce complejos agroindustriales a saber: oleaginoso, cerealero, arrocero/acuicultura, cárnico, lácteo, frutícola, hortícola, azucarero, apícola, pesquero, vitivinícola, aguas saborizadas, tabacalero e infusiones.

Cada uno de estos sectores representa para el país importantes ingresos, pero para aumentarlos se debe saber lo que viene en el futuro. Es así que el estudio visualizó un panorama en los próximos años con menores tasas de crecimiento económico, reducción del comercio internacional y mayores medidas de proteccionismo comercial.

El trabajo definió dos ejes centrales para hacer frente a lo que pasará: incremento de exportaciones con mayor procesamiento y abastecimiento del mercado interno.

Es así, entonces, altamente conveniente promover una demanda local, con mayor poder adquisitivo para permitir la expansión y escala de la industria de alimentos y bebidas. Únicamente con una demanda interna en pleno auge se puede lograr promover la investigación, el desarrollo y la innovación que permita luego una inserción internacional exitosa.

Para Idígoras: “Hoy no existe inversión y desarrollo propio salvo en empresas líderes en sectores de alto consumo. La mayoría sólo busca introducir tecnologías ya existentes en países líderes”.

Ante ello, es necesario armar una agenda tecnológica que deberá focalizarse en aquellos recursos que puedan aportar en forma directa a los objetivos cuantitativos y que a su vez puedan aplicarse en el plazo de la meta del 2020.

Para lograrlo, los sectores a priorizar, sostiene el estudio, tendrán que cumplir las condiciones de “generación de valor, aumento de exportaciones, empleo y sustentabilidad”.

Por último, los responsables del trabajo, recomienda armar una agenda nacional con el objetivo de identificar a aquellos rubros decididos al cambio de paradigma: “El pasar de ser adoptantes tardíos a desarrolladores tempranos”.

Argentina tiene todas las herramientas. Depende de ella misma para dejar de ser un país agroexportador neto. No es fácil, pero debe poco a poco empezar con el cambio si quiere dejar de ser el granero del mundo y pasar a ser la góndola del mundo.

INGRESOS

Según los números de 2012, el sector agroindustrial representó un total de 145 millones de toneladas. Un volumen cuyas exportaciones dieron cuenta de u$s10.600 millones en productos primarios y de u$s29.000 millones en manufacturas de origen agrícola. Lo que significó más del 40% del total de exportaciones argentinas.

La clave para aumentar el ingreso de divisas depende de la industrialización del campo.

Tal hecho le permitirá exportar más de u$s100.000 millones al 2020 según un trabajo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

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