Trabajadores y campesinos protestaron contra el gobierno en Paraguay

Es contra de la política económica y exigen una reforma agraria, mejora en los servicios estatales y en la justicia.

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Fuente: RT Noticias

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27deMarzode2014a las09:45

Sindicalistas y campesinos paralizaron el miércoles el centro de Asunción en el marco de una huelga contra la política económica del presidente Horacio Cartes, una protesta que obliga al mandatario conservador a afinar la relación con estos sectores críticos a su gestión para seguir gobernando con tranquilidad.

La huelga coincidió con una marcha que los campesinos organizan cada año desde hace dos décadas en la capital paraguaya, lo que aumentó la expectativa respecto al número de manifestantes y a la posibilidad enfrentamientos con la policía.

Pero la protesta transcurrió sin incidentes y fue levantada poco después del mediodía, cuando los sindicatos aceptaron participar en una mesa de diálogo convocada por el Gobierno para analizar sus reivindicaciones.

La medida de fuerza fue convocada en rechazo a la política de Cartes, con demandas que van desde un ajuste del salario mínimo de 25 por ciento -mayor al recientemente decretado de 10 por ciento- al cese de las fumigaciones en las plantaciones de soja, el principal cultivo de exportación del país.

"Este Gobierno está excluyendo a la gente más pobre, que no tiene oportunidad. Estamos alzando la voz en contra de un Gobierno que nos deja fuera del sistema de educación, salud y servicios públicos", dijo a Reuters Israel Pedrozo, un joven estudiante que participaba en uno de los piquetes callejeros.

Miles de campesinos marcharon por las calles de Asunción mientras representantes de sindicatos y organizaciones sociales se congregaron en varios puntos de la ciudad para interrumpir esporádicamente el tránsito bajo una fuerte custodia policial.

La mayoría de los comercios y escuelas del centro permanecieron cerrados, el transporte público prácticamente dejó de funcionar y los hospitales solo atendían emergencias.

Los manifestantes, cerca de 7.000 según el Gobierno, se reunieron en las plazas frente a la sede del Congreso, con consignas que exigían una reforma agraria, mejorar los servicios estatales y los organismos encargados de impartir justicia.

"Venimos para luchar por una vida mejor para los campesinos pobres, para rechazar este modelo de producción que le llena los bolsillos a otros", dijo en el acto central Teodolina Villalba, secretaria general de la Federación Nacional Campesina.    

Entre los pedidos también figuró un control de precios en un escenario económico de creciente inflación y la derogación de una polémica ley impulsada por Cartes que autoriza las alianzas público-privadas para obras de infraestructura y servicios.

Los sindicatos acusan al gobernante, un empresario sin pasado político que asumió la presidencia hace siete meses, de abrir las puertas a las privatizaciones.

"Mi gobierno reconoce la legitimidad de la mayoría de los reclamos, que son postergaciones históricas (...) nuestro mejor empeño está puesto en responder positivamente sus justas demandas", dijo Cartes en un mensaje al país.

El mandatario anunció la creación de una mesa de diálogo encabezada por el vicepresidente Juan Afara para negociar con los dirigentes sindicales, lo que marcó un giro en su postura inicial en la que se mostró reacio a cualquier acercamiento.  

Analistas opinaron que la movilización no tendrá un impacto político importante para el gobernante pero fortalecerá a los movimientos obreros y campesinos adormecidos desde hace años, de cara al futuro.

La huelga fue apoyada por los principales partidos de la oposición, que hasta ahora habían respaldado mayormente a Cartes en la aprobación de leyes consideradas clave para su administración. 

"Evidentemente el escenario ha cambiado y eso para nosotros es favorable porque es lo que estamos buscando, que se instale una mesa de diálogo para poder tratar los problemas", dijo el líder sindicalista Aldo Snead.    

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