Comercio exterior de soja: sospechan fraude

Advierten sobre la posibilidad de que parte de la soja exportada como paraguaya sea en realidad de origen argentino.

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Comercio exterior de soja: sospechan fraude
04deJuniode2014a las15:53

El proceso de sojización consiste en el reemplazo de los cultivos tradicionales de una región por soja. Dos de los factores que han influido en este proceso es el aumento del precio internacional del poroto de soja en conjunción con el desarrollo del paquete tecnológico que implicó la soja transgénica en términos de eficiencia y productividad.

En la Argentina, la superficie sembrada de soja pasó de representar el 26por ciento en la campaña 1996/1997 a convertirse en más de la mitad de las tierras sembradas en la campaña de diez años más tarde. Este fenómeno no es exclusivo de la Argentina. Otros países de la región como Brasil, Paraguay y Uruguay también vienen transitando senderos semejantes.

INCONSISTENCIAS. En el marco de un escenario regional de expansión de la actividad económica mucho más moderada que en años anteriores y con resultados más discretos en lo que hace al crecimiento de las exportaciones en el conjunto de los países sudamericanos, sobresalen los casos de Uruguay y Paraguay. Ambos mostraron incrementos significativos de sus exportaciones como resultado principalmente del crecimiento de las ventas al exterior de soja y carne. El caso paraguayo es por demás llamativo. Según datos del Banco Central de Paraguay, las exportaciones de soja de ese país tuvieron en 2013 un crecimiento del 58,6 por ciento respecto a 2012. Todo indicaría que tal variación de la oferta correspondería a fuertes subas del precio del grano, sin embargo en ese mismo período el precio promedio en dólares de la tonelada de soja se contrajo un 4 por ciento, llegando a un nivel de 517 dólares desde los 539 que promedió en 2012. En ese contexto de tan abultadas variaciones, no es irrazonable incorporar al análisis la posibilidad de que parte de la soja exportada como paraguaya sea en realidad de origen argentino. Es muy posible de que en un intento por “eludir” el pago de los derechos de exportación, las retenciones, se “hayan eludido” los controles aduaneros al cruzar la frontera argentino-paraguaya.

“LA ADUANA ES UN PROBLEMA DESDE LA COLONIA”

El economista Jorge Gaggero, en un reciente reportaje, se refirió a la insuficiencia de controles de entrada y salida de mercancías por parte de la Aduana poniéndola en un contexto histórico Sostuvo que en la actualidad existen evidencias de que hay mucho contrabando físico de exportación. Se trata de miles de toneladas de soja que salen en barcos que no son bien controlados o de barcazas que declaran tansportar 100 por ciento de soja paraguaya para ser tratadas en plantas argentinas, pero que vendrían con apenas el 10% de soja de Paraguay embarcar el otro 90% con soja argentina.

En un caso es burla directa de los controles físicos y en el otro, una maniobra por la cual se sustituye soja paraguaya por soja argentina. Dichas presunciones coinciden con que el monto global liquidado por las exportadoras de soja en 2013 fue igual al de 2012, pero con una cosecha 20% menor a la de ese año. Se estima que los productores- exportadores retuvieron casi 5000 millones de dólares que no liquidaron durante 2013 a la espera de una supuesta, hasta ese momento, devaluación de la moneda que finalmente ocurrió. Parte de la soja retenida habría sido exportada a través de Paraguay y Uruguay.

RESTRINGIDOS. La centralidad de la liquidación de divisas por parte de los exportadores de granos sólo se entiende en su justa dimensión si no se la escinde de los problemas estructurales de la economía argentina. El sector externo ha condicionado el desarrollo del país desde los inicios de la industrialización por sustitución de importaciones. Durante el ciclo neoliberal de la Argentina el endeudamiento fue un paliativo de corto plazo porque más temprano que tarde el pago de intereses, la amortización de la deuda y la fuga agravaron el problema. Tras la eclosión de la Convertibilidad y la salida de la crisis, el sector externo hizo un giro de 360°.

Las importaciones se desmoronaron por el efecto de la recesión y de la devaluación, que las encareció brutalmente. Por su lado, las exportaciones se abarataron y los términos de intercambio favorecieron a la argentina generando una suerte de holgura del sector externo que se mantuvo por años. Sin embargo, desde fines de 2011 resurgieron los problemas de iliquidez que remiten a problemas de insolvencia estructural y que se reflejan en la caída de las reservas de más de 21 mil millones de dólares. Las propias características de la Argentina exigen herramientas de intervención oficial complejas y superadoras que garanticen el control del comercio exterior o, al menos, su parcial regulación.

Una Junta Nacional de Granos como existió hasta 1993 cuando la ola neoliberal la suprimió o una agencia de comercialización de las cosechas como circula en algunos proyectos del oficialismo son medidas que urgen a la hora de evitar el “descontrol” de la exportaciones y su liquidación.  

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