La naturaleza necesita de la producción

Alejandro D. Brown afirmó que "si nos dejáramos llevar exclusivamente por la exposición pública de los temas ambientales, posiblemente creeríamos que la situación de Argentina en materia ambiental está seriamente comprometida."

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Alejandro D. Brown, presidente de la Fundación ProYungas, durante una conferencia ofrecida en el Congreso Tecnológico CREA

Alejandro D. Brown, presidente de la Fundación ProYungas, durante una conferencia ofrecida en el Congreso Tecnológico CREA

10deOctubrede2014a las12:06

“Si nos dejáramos llevar exclusivamente por la exposición pública de los temas ambientales, posiblemente creeríamos que la situación de Argentina en materia ambiental está seriamente comprometida. Sin embargo, y más allá de muchos problemas concretos y serios, la Argentina es un país donde la expresión ambiental en gran parte de su vasto territorio está saludablemente resguardada”. 

Así lo indicó Alejandro D. Brown, presidente de la Fundación ProYungas, durante una conferencia ofrecida en el Congreso Tecnológico CREA que se está desarrollando en Mar del Plata, Rosario y Santiago del Estero de manera simultánea.

Ese resguardo está sustentado al disponer de un enorme enorme territorio habitado por una población poco numerosa y concentrada en espacios urbanos, una temprana inquietud por resguardar muestras representativas de ambientes destacados y la implementación de desarrollos productivos que, en muchas regiones, combinan la utilización intensiva de los recursos naturales con espacios contiguos de protección de la naturaleza. 

El subtrópico argentino, esa franja que caracteriza el norte del territorio argentino con una enorme variedad de producciones (caña de azúcar, té, yerba mate, soja, ganado, plantaciones forestales, cítricos, etcétera), es el testigo que permite evidenciar que producir rentablemente y conservar la naturaleza es posible.

“Esa producción debe darse, por supuesto, en el marco de una planificación de los territorios provinciales y de las unidades productivas. Para eso es necesario implementar esquemas de monitoreo o evaluación ambiental que aseguren que el vínculo es armónico y se mantiene en el tiempo. Eso es lo que realizamos desde ProYungas con empresas que tienen la enorme responsabilidad de producir y a su vez proteger grandes espacios de alta valoración ambiental como las Yungas o selvas de montaña, el Chaco y la Selva Misionera”, explicó Brown.

“Ese vínculo proactivo, planificado y evaluado es lo que denominamos Paisaje Productivo Protegido, un espacio donde producir y conservar son dos caras de una misma moneda, dos formas de ir hacia el mismo destino, que no es otro que la sustentabilidad, para que las futuras generaciones puedan contar al menos con las mismas opciones que nosotros en el presente”, añadió.

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