Materias primas: acusan a los principales bancos de EE.UU. de manipular precios

El Congreso publicó un informe que muestra movimientos especulativos de Goldman, JPMorgan y Morgan Stanley.

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El grado de diversificación que han alcanzado los principales grupos bancarios estadounidenses en los mercados de materias primas es impactante.

El grado de diversificación que han alcanzado los principales grupos bancarios estadounidenses en los mercados de materias primas es impactante.

25deNoviembrede2014a las07:52

"A partir de 2008, Goldman Sachs, JP Morgan Chase y Morgan Stanley se han embarcado en actividades relacionadas con las materias primas físicas por valor de varios miles de millones de dólares, ya sea controlando o siendo propietarios de grandes stocks", describe un lapidario informe publicado por el Congreso de EE.UU. la semana pasada que acusa a estas entidades de haber "potencialmente" manipulado el precio de varios commodities. 

La acusación se suma a una larga lista de denuncias en contra del sector bancario que se han ido dando a conocer desde que estalló en 2008 la crisis hipotecaria subprime, de la cual los principales bancos del país son considerados como sus principales responsables. 

Cuando ya la crisis financiera parece haber terminado en EE.UU., y muchas de estas entidades tuvieron que enfrentar el pago de multas valuadas en varios miles de millones de dólares por su responsabilidad antes y durante la debacle subprime, siguen apareciendo "muertos" en el placard de los principales bancos que sólo confirman el tremendo grado de corrupción que afectó al sector.

Para muchos analistas, la desregulación del sistema financiero estadounidense en 1999 (Financial Services Modernization Act), alcanzada gracias a la reforma bancaria y a la modificación de la Glass Steagall Act (ley aprobada tras la crisis de 1929 para separar los bancos comerciales de los de inversión) fue el puntapié inicial que permitió a los bancos incrementar su exposición al riesgo e ingresar en negocios más especulativos. Luego, en 2003, la Reserva Federal autorizó al Citigroup a comprar la sociedad de bolsa Phibro, explicando que era normal complementar la actividad de un banco en los mercados de derivados de commodities con la posesión física de stocks de estos productos primarios.

Sigue la purga

Hoy, a pesar de la reforma bancaria post crisis subprime (Dodd-Frank Act de 2010) que regula de manera más severa la actividad del sector para evitar nuevas quiebras sistémicas, todavía se está lejos de purgar completamente al sistema bancario de sus vicios adoptados a partir de 1999. Si bien el negocio de securitizaciones y de venta de paquetes de activos financieros tóxicos junto con otros libres de riesgo está mucho más controlado, en los mercados de commodities todavía falta un largo camino por recorrer para evitar manipulaciones.

De ahí que una comisión del Senado haya publicado este pedido de informes a estos tres grandes bancos, así como a la autoridad de control (en este caso la Fed), tras una investigación que ya lleva dos años. En estos últimos días iban a comparecer ante el comité del Senado los ejecutivos de las tres entidades junto con Dan Tarullo, quien dirige la política regulatoria del máximo organismo monetario. Entre los analistas, se estima que la Fed revisaría próximamente la reglamentación que autoriza a los bancos a intervenir en los mercados de commodities físicos.

Pulpos financieros

Es que el grado de diversificación que han alcanzado los principales grupos bancarios estadounidenses en los mercados de materias primas es impactante. Entre todos poseen depósitos de commodities, centrales eléctricas, minas de carbón, oleoductos y yacimientos de gas natural. Un conglomerado que es considerado como competencia desleal para las industrias y otros competidores no bancarios. "Esto permite a los bancos beneficiarse de costos crediticios mucho más bajos", acusan los senadores.

Goldman Sachs posee inversiones en aluminio, uranio y carbón. Entre otras empresas, es propietaria de Nufcor, que se dedica a vender uranio no enriquecido y Metro International Trade Services, una red de depósitos de metales. Morgan Stanley, por su parte, tiene inversiones en gas natural, en stocks de petróleo y en transporte. El grupo posee más de 30 centrales eléctricas y también inversiones en la extracción de cobre (en 2013 tuvo que pagar u$s 410 millones tras ser acusado de manipular los mercados energéticos en perjuicio de los consumidores). Mientras que JP Morgan Chase estaba más concentrada en el mercado del crudo, aunque la entidad anunció que se desprendió de estas actividades el año pasado.

A pesar de que el Senado haya acusado a estos tres bancos, son muchos más los que tienen presencia en los mercados de commodities físicos, tales como BNP Paribas, Deutsche Bank o Credit Suisse, este último asociado a la compañía Glencore-Xstrata, la mayor sociedad de corretaje del mundo en materias primas, que en 2013 controlaba el 60% del mercado mundial del zinc, el 50% del cobre, el 30% del aluminio, el 25% del carbón, el 10% de los cereales y el 3% del crudo.

¿Cómo hicieron estas entidades?

El caso paradigmático es el del aluminio, descubierto tras una investigación del New York Times y que en estos momentos se dirime en la Justicia. A partir de 2008, Goldman Sachs (propietario de los mayores depósitos de aluminio del país) "estiró" el plazo de entrega de 6 semanas a 16 meses, lo que provocó una fuerte alza del metal. Esto le permitió a la entidad ganar u$s 220 millones solamente en sus tenencias del metal.

Por supuesto, los bancos acusados se defienden y sostienen que esta diversificación les permitió servir de intermediarios para sus clientes. ‘Siempre existió una conexión estrecha entre los mercados financieros y los commodities. En los mercados mundiales, los commodities son comprados, vendidos y es adonde se fijan sus precios; los productores y consumidores cuentan con los mercados financieros para protegerse contra movimientos imprevistos de los precios‘, afirma Goldman Sachs en un comunicado. Pero, al igual que con los productos securitizados, el Congreso acusa a los bancos de haber metido otra vez al zorro en el gallinero.

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