Un escenario con nuevos desafíos

La soja nueva no puede alcanzar los U$S 260. El seguimiento del mercado será clave en 2015.

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El productor argentino ha dado muestras de estar siempre a la altura de las circunstancias y de ser capaz de afrontar los nuevos desafíos.

El productor argentino ha dado muestras de estar siempre a la altura de las circunstancias y de ser capaz de afrontar los nuevos desafíos.

02deEnerode2015a las07:30

Con el final de un año, es natural que surja el balance de todo lo ocurrido en los últimos doce meses. Culminó 2014 que fue muy intenso en materia de mercado, con mucha volatilidad de precios y movimientos del contexto.

En materia de producción, en líneas generales puede decirse que a nivel local se cumplieron las expectativas. La cosecha gruesa resultó muy abundante a nivel local y la fina viene marchando a buen ritmo en línea con lo que se esperaba.

Tal vez puede considerarse que la sorpresa del año en materia productiva la dio Estados Unidos, que prácticamente no tuvo ningún contratiempo climático en toda la campaña. Sumado a una gran superficie implantada, el país del Norte alcanzó por segundo año consecutivo un récord de producción de maíz y una cosecha sin precedentes de soja.

Efecto sobre los precios no se hizo esperar

El efecto sobre los precios de esta situación no se hizo esperar, y fue así como la cotización de ambos productos cayó hasta el menor valor en más de cuatro años en Chicago, provocando una preocupación importante sobre el productor local, que para resguardar el valor de su mercadería había optado por no poner precio a buena parte de lo cosechado.

Esto último tiene íntima relación con otro evento que se dio a principios de 2014, cuando en enero la moneda se devaluó de manera sorpresiva contra el dólar, factor que provocó un cambio de expectativas sobre la cotización de la divisa y una aceleración del proceso inflacionario.

El deterioro de la economía y la fallida negociación con los tenedores de deuda, que en la práctica derivó en la imposibilidad de cumplir fielmente con los compromisos asumidos, hacía presagiar un nuevo salto en el valor del dólar.

Sin embargo, frente a la mayoría de los pronósticos, el dólar pudo ser contenido (queda para el análisis ver si se hizo de una manera sostenible en el tiempo) y las expectativas devaluatorias se calmaron, lo cual brinda otro horizonte de planificación para un año que se avecina con elecciones, con todo lo que ello implica.

Luego de la caída, sobrevino una recuperación

En lo que se refiere exclusivamente al mercado granario, luego de la fuerte caída de precios (que tuvo su momento más complicado entre julio y septiembre), sobrevino una recuperación que al menos trajo alivio a las finanzas.

No obstante, los valores quedaron lejos de los observados a principios de año, dejando márgenes más estrechos pensando en lo que será el 2015.

La soja nueva encuentra dificultades para alcanzar los 260 dólares (un año antes la dificultad era atravesar los 300 dólares), el maíz a 140 dólares comienza a venderse (algo impensado en la previa de la campaña anterior) y el trigo se negocia por debajo de 130 dólares la tonelada, cuando la capacidad de pago de la exportación en un mercado sin restricciones de venta sería muy superior.

Más allá de este escenario, el productor argentino ha dado muestras de estar siempre a la altura de las circunstancias y de ser capaz de afrontar los nuevos desafíos, adaptándose a contextos difíciles. Esa confianza y las ganas de crecer son la base de la esperanza para lo que vendrá.

*Operador comercial de fyo (jmorelli@fyo.com)

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