Peras y manzanas: el 60% de la producción tiene destino incierto

El 30% está en los frigoríficos a la espera de que Brasil levante la suspensión de la importación por la detección de carpocapsa. El otro 30% quedó sin cosechar por las dificultades previas.

Por
Tanto las peras como las manzanas tienen una vida útil. De no levantarse la suspensión habrá que tirar la fruta.

Tanto las peras como las manzanas tienen una vida útil. De no levantarse la suspensión habrá que tirar la fruta.

01deAbrilde2015a las11:20

Exportadores y productores de fruta de pepita se encuentran unidos por la desazón y la desgracia. Es que a las contingencias climáticas -granizo y altas temperaturas-, los aumentos de costos, precios bajos de mercado, se sumó el hecho de que Brasil frenara las licencias para enviar los cargamentos con fruta de pepita de Mendoza y de la región patagónica.

Este panorama queda reflejado en números que preocupan al sector. Es que el 30% de la producción quedó en los árboles, sin cosechar.

En tanto, en el caso de los exportadores, cerca del 30% de la fruta cosechada está en los frigoríficos a la espera de que se levante la suspensión para empezar a tramitar las licencias y, de este modo, enviar pera y manzana a Brasil. Esto último repercute de manera directa en los costos logísticos diarios de vender en el exterior.

Importancia de Brasil

La importancia de Brasil queda reflejada en los datos de ProMendoza. En 2014, de los 10,5 millones de kilos de pera que exportó Mendoza, 9,9 millones de kilos fueron enviados a Brasil, lo que supuso ventas por 9,5 millones de dólares FOB.

En tanto, para el caso de la manzana, de 1,3 millón de kilos que se envió al exterior y que significaron ingresos por 1,1 millón de dólares FOB, 1,06 millón de kilos terminó en Brasil.

Recordemos, que el pasado 24 de marzo el Gobierno brasileño decidió suspender temporalmente la importación de fruta de pepita: manzana (Malus domestica), pera (Pyrus communis) y membrillo (Cydonia oblonga) producida en Argentina por la detección en 15 cargamentos con carpocapsa (Cydia pomonella). Esto, sumado a los problemas coyunturales que sufre el sector de la fruticultura, podría dejar aún más en jaque a un sector golpeado.

De no levantarse la suspensión, la pérdida será aún mayor

Juan Riveira, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Fruta en Fresco (Aspeff), y propietario del Galpón de Empaques Riveira Hermanos adelantó a Los Andes que el 40% de la producción de pera no se ha cosechado, mientras que en manzana el porcentaje es un poco menor, “aunque aún no podemos dar cifras claras porque la cosecha de esta última fruta no finaliza”. Sin embargo, se animó a dar un promedio cercano al 30% entre ambas frutas.

No obstante, puntualizó Riveira, el 60% de la producción de peras y manzanas está en los frigoríficos con un destino incierto. De ese porcentaje -mencionó el empresario- entre el 20% y el 30% va a Brasil.

De este modo, de no levantarse la suspensión, la pérdida será aún mayor y “deberá tirarse”. En este sentido, el dirigente empresarial señaló que esperan que el conflicto se destrabe gracias a la gestión de Senasa, Cancillería y Agricultura de la Nación antes de que comience la auditoría de Brasil.

Según Raúl Aruani, gerente de Aspeff, la auditoría está programada a partir del 8 de abril en Mendoza. “En una primera instancia dependía de esto de que la suspensión se levante o no. Sin embargo, esperamos que los esfuerzos que se está haciendo a través de la entidad cobren fuerza y se levante la restricción de forma provisoria”.

El problema de esto es que tanto las peras como las manzanas tienen una vida útil. En el caso de la primera, el panorama es aún más peligroso ya que -según detalló Aruani- la conservación de la misma en los frigoríficos dependiendo de la variedad es entre 90 a 120 días, mientras que el del segundo producto, la durabilidad de su calidad llega a los 180 días.

Para Luis Giandinoto, productor de pera y manzana del Valle de Uco, en su caso así como el de varios de la zona, la situación de Brasil no fue la que alentó a no cosechar sino que se trató de una decisión tomada antes de la noticia por la calidad de la fruta que se vio afectada por las contingencias climáticas.

Para este productor, el problema más grande se lo llevan las empacadoras que tienen la fruta parada sin poder despacharla. A pesar de esto, agregó que entre el 30% y el 40% de pera y manzana ha quedado sin cosechar o tirada en el piso por el granizo.

Por su parte, Mario Bustos Carra, gerente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, coincidió en que parte de la fruta quedará en la planta. Sin embargo, señaló que la interrupción temporal de la importación de fruta de pepita será más seria para el Alto Valle de Río Negro.

En este panorama, Aruani agregó que el paro de personal en cosecha y galpones, las contingencias climáticas que afectaron a más de 8.000 hectáreas de esa zona, más la situación de Brasil, se prevé que cerca de 200 millones de kilos quedarán en el campo de la Patagonia.

Preocupa la calidad 2016

Desde Aspeff destacaron que esta temporada es muy complicada para la fruta de pepita en general y, sobre todo, para la pera.

Básicamente “porque parte de la producción se vio afectada por el granizo y el calor. Estas contingencias perjudicaron a su calidad. Además, los precios del mercado no concordaban con los aumentos de costos”, señalaron. Este combo provocó que sólo la pera, que estaba en condiciones óptimas para ser embalada, se levantara.

Aruani explicó que al dejar la fruta en la planta, al no limpiarse y realizarse las labores culturales correspondientes, los árboles afectados serán foco de plagas y enfermedades: no sólo de la carpocapsa sino también de otras.

Fuente: Diario Los Andes.

Temas en esta nota