Con su histórico triunfo, Vidal se convierte en la primera mujer que gobernará Buenos Aires

Terminó con la hegemonía del peronismo en la provincia, que gobernaba desde 1987. "Hicimos una elección extraordinaria", dijo la elegida de Macri

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Vidal redondeó una brillante elección en toda la provincia.

Vidal redondeó una brillante elección en toda la provincia.

26deOctubrede2015a las08:11

María Eugenia Vidal dio la sorpresa y con Cambiemos se impuso en la elección de la provincia de Buenos Aires, convirtiéndose en la primera gobernadora bonaerense de la historia y en la primera no peronista desde el regreso de la democracia en 1983, cuando fue electo el radical Alejandro Armendáriz. Escrutado el 96,73%, Vidal, en fórmula con Daniel Salvador, logró el 39,49% de los votos y superó a Aníbal Fernández, del Frente para la Victoria, que obtuvo el 35,18% de los sufragios. Tercero terminó Felipe Solá, de UNA, con el 19,22%

Vidal redondeó una brillante elección en toda la provincia, y Cambiemos se adjudicó las intendencias de Mar del Plata, Bahía Blanca, Olavarría, Quilmes, Tres de Febrero y Morón (ver aparte), aunque principalmente, la candidata a gobernadora logró una histórica performance en La Matanza, el partido con mayor padrón de la Provincia, superando el 30% de los votos.

"Estamos tres puntos arriba", era la frase coincidente en el búnker del Frente para la Victoria y en el de Cambiemos cerca de las 22. El escenario había variado en sólo un par de horas: apenas habían cerrado las urnas, desde el kirchnerismo vaticinaban un triunfo de Aníbal Fernández por siete puntos, mientras que en el macrismo se resignaban a una "derrota digna" por tres puntos. Los datos de las escuelas del conurbano fueron llegando, los márgenes se acortaban, y las expectativas cambiaban, especialmente a medida que aparecían resultados resonantes en distritos que históricamente gobernó el peronismo y en los que los candidatos de Cambiemos se estaban imponiendo sobre los del FpV.

"Perdemos en La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca, Morón, Quilmes y Tres de Febrero", admitían rendidos en el kirchnerismo. Con el tiempo, las malas noticias siguieron llegando, y a los municipios mencionados se sumaban Vicente López, Pilar y Olavarría, entre otros, a la par de Lanús, donde al cierre de esta edición el camporista Julián Álvarez perdía por escaso margen contra Néstor Grindetti. A eso se sumaba la clara ruptura entre el sciolismo y La Cámpora. Mientras en el Luna Park estaba todo el núcleo duro del gobernador bonaerense, la juventud kirchnerista se encolumnaba en el Hotel Intercontinental, en pleno microcentro, detrás de Aníbal y su troupe.

Desde Cambiemos, en tanto, siempre fueron cautos, e incluso jugaron con la posibilidad de que Vidal había perdido por una diferencia escasa. Pero fue el discurso pensando a futuro de Scioli, y la ausencia de Aníbal, los que fueron modificando los estados de ánimos de ambos espacios.

Cuando Mauricio Macri y Vidal salieron a celebrar por la llegada del candidato presidencial al ballottage, en Costa Salguero ya sabían que las chances de que la vicejefa de Gobierno porteño fuera la próxima gobernadora bonaerense eran concretas. El triunfo de Vidal se empezó a consumar cuando el ministro de Justicia Julio Alak, en el inicio del lunes, anunció la publicación del 67% de los votos escrutados en todo el país, y de un 51% en Buenos Aires. Ese primer escenario mostraba a Vidal con el 39,92%, a Aníbal Fernández con el 34,54% y a Felipe Solá (UNA) con el 19,33%. Y, más allá de los triunfos en los distritos mencionados, con el 50% escrutado Vidal estaba logrando una gran elección en La Matanza, obteniendo el 31,74%, detrás de Aníbal, con el 42,32%. Ese porcentaje resultaba todavía más clave que las intendencias que sumaba Cambiemos.

A las 0.17, Vidal y Macri retornaron al escenario, pero fue directamente la electa gobernadora la que tomó el micrófono y gritó, exultante: "¡Ganamos la provincia!". Esa fue la parte más saliente de un discurso breve en el que reconoció que hizo "una elección extraordinaria" y arengó a los bonaerenses al grito de "¡Sí, se puede!". A los 42 años, pudo romper la histórica hegemonía peronista provincial.

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