Niño 2015/16: ¿fuerte actividad hasta comienzos del invierno?

Si bien inicialmente se supuso que, por ser un episodio temprano, la disipación de “el Niño” sería igualmente temprana, es de temer que su accionar se extienda hasta mediados del invierno próximo.

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Si bien el presente episodio igualará el vigor de los más intensos observados hasta el momento, es poco probable que se convierta en la catástrofe climática del siglo.

Si bien el presente episodio igualará el vigor de los más intensos observados hasta el momento, es poco probable que se convierta en la catástrofe climática del siglo.

06deEnerode2016a las17:00

Por esta causa, recién hacia fines del invierno, desaparecerá totalmente su influencia, dando paso a una nueva fase climática.

Esto no es un rasgo particular del presente episodio, sino que se dio en la mayoría de los episodios intensos ocurridos en el pasado, tal como se observó en las temporadas 1982/83 y 1997/98, en las cuales se presentaron fuertes crecidas de los grandes ríos hacia el final del otoño y el inicio del invierno.

Por lo tanto, cabe reiterar que, si bien el presente episodio igualará el vigor de los más intensos observados hasta el momento, es poco probable que se convierta en la catástrofe climática del siglo, como difundieron muchos medios en el inicio de su desarrollo.


La figura que se muestra debajo exhibe las precipitaciones (mm) ocurridas durante el último trimestre, cuya intensidad y distribución se ajustan muy bien a lo que cabe esperar durante el desarrollo de un episodio de “El Niño”.


Según es normal en “El Niño”, Ecuador, Colombia y el sur de Venezuela observaron lluvias intensas, pero desparejas, con algunos focos de valores excesivos y otros con registros por debajo de lo normal.

El centro y el nordeste del Brasil, Bolivia, el NOA, Cuyo, el extremo oeste de la Región Pampeana, el norte de la Patagonia y el norte y el centro del Brasil observaron precipitaciones inferiores a lo normal.

Como también es normal en “El Niño”, el este de Paraguay, la Región del Chaco, gran parte de la Mesopotamia, el centro y gran parte de la Región Pampeana y Uruguay registraron valores superiores a lo normal, con episodios de tormentas severas, que promovieron la crecida de los grandes ríos y causaron inundaciones de zonas bajas y cascos urbanos.

Verano 2016

El verano 2016 observará un lento debilitamiento de “El Niño”, que conservará un elevado vigor a lo largo de toda la estación.

Gran parte de Bolivia, gran parte del Paraguay, gran parte del NOA, la Región del Chaco, la Mesopotamia, el nordeste de la Región Pampeana, el este de Cuyo, el sur del área agrícola de Chile, la mayor parte del Uruguay y gran parte del Brasil registrarán fuertes focos de tormentas, con aguaceros torrenciales, granizo y vientos, los cuales se alternarán con áreas con escasa actividad.

Cuyo y gran parte del oeste y el sur de la Región Pampeana observarán precipitaciones moderadas a abundantes, aunque con riesgo de tormentas severas.

Sólo el norte y el centro del área agrícola chilena, el oeste de Bolivia, el oeste del NOA, el extremo oeste Cuyo y algunas zonas de la Región Pampeana registrarán precipitaciones moderadas a escasas.

La actividad meteorológica será muy discontinua

Se producirán rachas de tormentas, que se alternarán con lapsos de bloqueo de la circulación, durante los cuales los frentes de tormenta no lograrán pasar, dando lugar a condiciones de tiempo extremadamente caluroso y seco.

Otoño 2016

El otoño 2016 mostrará una gradual disminución de los efectos de “El Niño”, en la mayor parte del área agrícola, salvo en el este del Paraguay, el Nordeste Argentino, el sur el Brasil y el norte del Uruguay, que continuarán mostrando una actividad superior a lo normal.

Los vientos del trópico disminuirán su intensidad y se retirarán gradualmente hacia el norte, mientras que los vientos del sur incrementarán su fuerza y avanzarán hacia el trópico.

Las precipitaciones se concentrarán sobre el centro y el este de Bolivia, el Paraguay, el este del NOA, la Región del Chaco, la Mesopotamia, el nordeste de la Región Pampeana, el Uruguay y el noroeste y el sur del Brasil.

Un foco de gran actividad continuará actuando sobre el este del Paraguay, Misiones y el sur del Brasil, manteniendo el riesgo de crecientes sobre los ríos Paraná y el Uruguay.

El oeste de Bolivia, el oeste del NOA, el norte del área agrícola chilena, el este de Cuyo, el oeste de la Región Pampeana, y el centro-este y el nordeste del área agrícola del Brasil recibirán precipitaciones moderadas a escasas.

El centro y el sur del área agrícola chilena y el oeste de Cuyo incrementarán sus precipitaciones debido al fortalecimiento de los vientos del sudoeste.

Por esta última causa, es probable que, a partir del mes de Abril 2016, se registren heladas tempranas sobre el sur del área agrícola argentina, las cuales extenderán gradualmente su acción hasta llegar al sur de Bolivia y el sur del Paraguay hacia finales del invierno.

Invierno 2016

El invierno 2016 continuará mostrando una gradual disminución de los efectos de “El Niño”, en la mayor parte del área agrícola, a la vez que se notará un correlativo fortalecimiento de los vientos del sudoeste, que cruzarán la Cordillera de los Andes, produciendo vigorosas tormentas, y extenderán su acción hacia las áreas agrícolas de los países limítrofes.

Este proceso producirá en escenario climático con notables contrastes.

Un foco de acción se mantendrá activo por lo menos hasta mediados de la estación, sobre el este del Paraguay, el Nordeste Argentino, el sur el Brasil y gran parte del Uruguay, mostrando una vigorosa racha tardía de fuerte actividad.

Este proceso tardío, podría causar una creciente de los grandes ríos a comienzos de la estación invernal, particularidad que se ha dado en varios de los episodios de “El Niño” de gran intensidad, como es el caso del presente.

El centro del área agrícola brasileña, el este del área agrícola boliviana, el oeste del Paraguay, el este del NOA, el oeste de la Región del Chaco, el este de la Región Pampeana registrarán precipitaciones abundantes.

El norte del área agrícola brasileña, el oeste de Bolivia, el oeste y el centro del NOA, el norte del área agrícola chilena, el oeste de la Región Pampeana y el centro y el este de Cuyo recibirán precipitaciones escasas.

El centro y el sur del área agrícola chilena y el oeste de Cuyo incrementarán sus precipitaciones debido al fortalecimiento de los vientos del sudoeste.

Es probable que se presente un invierno con heladas intensas y frecuentes, que podrían extender su acción hasta llegar al sur de Bolivia y el sur del Paraguay hacia finales de la estación, continuando hasta mediados de la primavera.

Conclusiones

El escenario climático se encuentra dominado por un episodio de “El Niño” vigoroso y persistente, cuyo accionar se extenderá hasta mediados del invierno próximo.

Adicionalmente, la Corriente Cálida del Brasil calienta el Litoral Atlántico Sudamericano, potenciando la intensidad de “El Niño”.

Por esta causa, recién hacia fines del invierno, terminará el ciclo actual de escenario climático, dando paso a un nuevo proceso.

Según se describió en los títulos precedentes, la compleja interacción de factores que dominan el clima sudamericano determina la perspectiva de una sucesión de escenarios contrapuestos, que continuarán sucediendo a lo largo de la temporada.

El riesgo de inundaciones en la Cuenca del Río Salado de la Pcia. de Buenos Aires parece haberse reducido, aunque su ocurrencia no puede descartarse totalmente, debido a la posibilidad de fuertes lluvias hacia el final del verano y el inicio del otoño.

Por su parte las zonas ribereñas bajas del Litoral Fluvial se verán expuestas a las crecidas de los grandes ríos debido a precipitaciones abundantes que se producirán en sus cuencas, tanto en los tramos inferiores, dentro del país, como en sus altas cuencas, ubicadas fuera del país, en territorio de Bolivia, Paraguay y Brasil, con su foco de acción sobre la Cuenca del Río Uruguay.

¿Cómo impactan estos pronósticos en el agro?

El ambiente cálido y húmedo determinado por el fenómeno, continuará promoviendo los ataques de enfermedades y plagas, y favoreciendo la proliferación de malezas, a la vez que las frecuentes precipitaciones seguirán obstaculizando las labores agrícolas, y generaron gastos adicionales de acondicionamiento, almacenaje y transporte de la producción.

Sin embargo, cabe también mencionar que, en todos los episodios de “El Niño” precedentes, los volúmenes de producción de los cultivos estivales alcanzaron valores récord.

Es prudente considerar la posibilidad de que, como en ocasiones anteriores, la ocurrencia de un episodio de “El Niño” sea seguida por uno o dos episodios de “La Niña”, el primero de los cuales comenzaría a manifestarse hacia el inicio de la primavera, provocando un cambio abrupto en el escenario climático, al reducir drásticamente las lluvias y causar heladas tardías.

Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires / Autor: Eduardo Sierra.

 

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