Sin caminos no hay producción

Las precipitaciones de los últimos días complicaron las labores en el campo. La falta de infraestructura se siente fuerte en el corazón agrícola.

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El temor a que semejante situación se mantenga ahora no es extraordinario.

El temor a que semejante situación se mantenga ahora no es extraordinario.

28deOctubrede2016a las08:52

Bastó una lluvia regular, de 100-120 mm en algunos lugares, para que todos los alertas se dispararan en el campo. Nadie olvida que en los 2 últimos años hubo excesos hídricos en varias partes del país, pero la Pampa Húmeda fue el epicentro y, aunque ciertos números oficiales hablen de "producción récord", lo cierto es que tal cosa no sólo no ocurrió, sino que se causaron daños graves en pérdidas de cultivos, menor calidad de los granos, y desastres en materia de la ya alicaída infraestructura.

El temor a que semejante situación se mantenga ahora no es extraordinario. Sólo con recorrer las rutas 5, 7, 8 o 9, por citar algunas del corazón agrícola, se comprueba la suspensión de todos los trabajos de siembra y el grado de planchado que provocaron las precipitaciones de la semana pasada, y que siguieron en estos días.Es cierto que la producción agropecuaria tiene el riesgo de ser "a cielo descubierto", que es "una fábrica sin techo", si se quiere caer en un lugar común, y los productores lo saben y conocen el riesgo de los años secos, del granizo que diezma un potrero en escasos minutos, de los temporales que volean los cultivos cuando las plantas están desarrolladas, o de las inundaciones de "arriba" por lluvias, o " de abajo" por desmadre de ríos y arroyos con las crecidas.

En ese escenario, la situación de los 500.000 km de caminos rurales (más del 80% del total del país), mayoritariamente de tierra, destruidos por los excesos hídricos de los últimos períodos, y con poco o ningún mantenimiento, aísla a cada vez más pobladores y zonas productivas.

La poderosa CARBAP, que reúne a ruralistas de Buenos Aires y La Pampa no tardó en alertar. "En seguridad, en el tema hídrico, tan complicado para nuestra zona, en caminos, que después de dos años de creciente han quedado destruidos. Le estamos pidiendo ayuda al Gobierno provincial para que colabore con los municipios".

Por supuesto que el llamado vale igual a nivel nacional, pero las obras no aparecen, y tampoco las máquinas para mejorar las vías de comunicación en el campo.

Al respecto, un estudio del especialista Ernesto Ambrosetti, de la Rural, indica que 260.000 km se encuentran en la Pampa Hudestacala provincia de Buenos Aires con 120.000 kiloCocon 56.000 kiloy Santa Fe con 60.000 kilo

Pérdida de competitividad

El alerta surge del hecho que la producción sólo sale de los campos por camión, y esto representa unos 3,8 millones de viajes sólo para los granos, además de la leche de los tambos, la hacienda, etc.

¿Por embarrados caminos de tierra sin mantenimiento siquiera?

Naturalmente, es una de las tantas causas de encarecimiento y pérdida de competitividad de la producción local. 

Un trabajo reciente de Swiss Re indica que 1 de cada 3 argentinos vive en zonas inundables. En muchos de los casos, tales situaciones podrían haber sido evitadas o, al menos, atenuadas con obras de contención. Más aún, muchas de las inundaciones son causadas por obras previas mal hechas, causando daños incalculables.

En las zonas rurales ocurre lo mismo.

Nadie olvida los graves excesos de este mismo año, en abril, en el 2015, 2013, en el 85, 87 o el 98, por citar sólo algunos casos. Todavía se recuerdan "Las encadenadas", o Epecuén, en el sur bonaerense; el famoso Río V que, desde Córdoba, periódicamente invade el nornoroeste de la provincia de Buenos Aires. ¿Y La Picasa en Santa Fe?

Muchos, lamentablemente son los ejemplos y se podrían repetir muchos más ya que el último enfoque realmente integral que se hizo del asunto se remonta, prácticamente, a Florentino Ameghino y sus famosos canales en la Cuenca del Salado en el siglo XIX.

En casi todos los casos, al margen de las situaciones extraordinarias, tanto las zonas urbanas como los campos, se vieron afectados por obras que impidieron el libre paso del agua corriente abajo, léase, terraplenes mal hechos, alcantarillas y puentes demasiado angostos (para ahorrar), rutas alteadas sin considerar los pasos de agua suficientes, etc.

Esto, discutible para algunos, no lo fue sin embargo para los ingleses que construyeron los ferrocarriles hace mucho más de 100 años y que lograron, vía oral, darle a los rieles la altura suficiente para que "nunca" quedaran bajo el agua por extrema que fuera la crecida. Naturalmente, también calcularon las alcantarillas, puentes y pasos de agua de dimensiones suficientes para que no se endique inundando todo alrededor como comenzó a ocurrir después con obras mal pensadas y peor resueltas.

Cuenca del Salado

En los últimos años, el aún inconcluso Plan Maestro de la Cuenca del Salado, que incluye un vasto estuario del mayor río argentino,el Paraná, comenzó a morigerar algunos extremos, y se esperan sus frutos cuando se completen el tramo 3 y el 4, pero tampoco es lo único. Según Swiss Re, sólo alrededor de este río se produce el 30% del PBI.

Y, una cuenta mínima de las pérdidas económicas (ni hablar de las humanas y sociales) muestra que con lo que se perdió en las últimas décadas, se podría haber hecho buena parte de las obras para solucionar los problemas y permitir así, que la producción local recupere parte de su competitividad.

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