Los desafíos de las cooperativas en 2017

Buscan que las economías regionales ganen competitividad al tiempo que continúan fomentando el arraigo en el campo.

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El cooperativismo agropecuario busca insertarse en los tiempos por venir con renovadas ideas acerca de la misión que le compete.

El cooperativismo agropecuario busca insertarse en los tiempos por venir con renovadas ideas acerca de la misión que le compete.

13deEnerode2017a las09:05

Se abren nuevos desafíos para los hombres de campo, para las empresas cooperativas, sus dirigentes y sus entidades referentes. Con este marco, el cooperativismo agropecuario busca insertarse en los tiempos por venir con renovadas ideas acerca de la misión que le compete.

Un gran reto tenemos por delante. Deberemos ayudar al productor agropecuario para que incremente su pertenencia, incremente el arraigo y lo traslade a su familia. Necesitamos políticas activas que incrementen ese arraigo. Los jóvenes deben capacitarse, y aplicar sus conocimientos a la empresa familiar, a la actividad rural o a los nuevos emprendimientos, pero en su localidad de origen. Y esto se logra cuando cambia la estructura educativa, se fomenta el cooperativismo y el asociativismo en las escuelas. 

Desde la ruralidad creemos que podemos construir puentes para ganar paz social, a través de la generación de mayores recursos y de una mayor producción de alimentos. Es nuestra responsabilidad trabajar para incrementar el valor agregado, incorporando los paquetes tecnológicos que nuestro campo necesita, para ganar competitividad.

Tenemos grandes empresas cooperativas y nuestra gestión gremial va a ser decidida en apoyarlas en su economía de escala, para evitar más concentración en las diversas actividades, y para lograr que sean más competitivas, porque ello significa más productores, más trabajo, más salario y mejor precio para el consumidor.

Desde Coninagro fomentaremos entonces la educación rural con un contenido en valores como la solidaridad, laboriosidad, y en el valor de la familia, como también la necesidad de formar y retribuir a nuestros docentes rurales acordes a los cambios innovadores que la tecnología exige. Nuestra educación rural merece mayor infraestructura en contenidos y en inversión física. No es proporcional lo que el campo da en recursos con lo que se invierte en ella, si es que queremos ser futuro hipermercado del mundo.

Debemos pasar de una economía donde el consumismo era el motor, a una economía que crezca y se desarrolle a través de la inversión y la producción.

Sobre lo productivo creemos que deberemos hacer foco en los temas pendientes: las producciones regionales deben ganar competitividad y ser más sustentables, los impuestos deben ser más justos y las políticas para el sector, más previsibles. 

Además, esperamos que los anuncios ya realizados se concreten, como la implementación de los reintegros a las exportaciones, entre otros. Necesitamos bajar los costos en logística, impositivos y las cargas previsionales. Y especialmente, para ser inclusivos, necesitamos financiamiento accesible y un esquema de garantías que permitan a los productores acceder a las líneas ya existentes.

De esta forma, se lograrán los objetivos deseados de contar con más productores, mejores producciones, y rentabilidad más justa. En definitiva, más alimentos para los argentinos.

(*) Presidente de Coninagro.

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