Máximo riesgo: el clima cada vez más extremo es la nueva regla de juego para producir

Para los expertos, la situación actual y para el futuro inmediato perfila un escenario complejo, donde continuarán las precipitaciones desparejas según las regiones.

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foto: LA NACION Diego Lima

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14deEnerode2017a las10:14

En las últimas semanas, los grupos de WhatsApp de productores literalmente ardieron y no fue precisamente para intercambiar mensajes por el nuevo año. Los chats, acompañados de fotos y videos, se sucedieron unos detrás de otros en los diversos grupos de productores por las últimas noticias de la campaña. Mucha agua en algunos lugares, devastadoras caídas de granizo en otros, algunos tornados, falta de lluvias todavía en ciertas zonas, ataques de langostas y hasta la irrupción del fuego en los campos de La Pampa, Río Negro y el sur de Buenos Aires. Todas las desgracias juntas, documentadas en los grupos de WhatsApp y dejando algo por demás claro: el riesgo para producir cotiza cada vez más alto.

¿Qué está pasando con el clima y cómo va a seguir? En primer lugar, sostienen los especialistas, esta mayor sucesión de eventos tan severos en unos y otros lugares puede atribuirse al cambio climático, pero no es algo propio de la Argentina, sino una situación a nivel mundial. No debe verse solo lo extremo del cambio climático, sino una combinación de factores que dio paso a esta configuración particular del clima.

Hay una especie de polaridad que se está haciendo costumbre. Una situación donde la normalidad en el clima está pasando más por los eventos extremos y severos.

Y esto plantea para los mismos especialistas dificultades para predecirlos, ya que las proyecciones tienen que hacerse para plazos muy cortos. Vale recordar, por ejemplo, los pronósticos que aguardaban una Niña dura. La Niña ha estado, pero en un nivel mínimo y condicionada por la acción residual de El Niño anterior.

Lo que viene tampoco parece muy sencillo de vislumbrar. Seguirá la disparidad en materia de lluvias y en tiempo de ocurrencia hasta el final de la campaña. Se haba de un escenario muy perturbado. Recién en marzo habría alguna normalización. Por ahora es para ajustarse los cinturones.

"Por lo que se puede monitorear al presente y tratando de perfilar la entrada al momento crítico de la campaña, la principal región productiva del país parece mostrar un comportamiento claramente bipolar. Por un lado, las deficiencias pluviales y la seca concentrada en el sur de la región pampeana y La Pampa, moderándose hacia el oeste de Córdoba, donde la situación hídrica no es sobrada. Por otro lado, las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, este de Córdoba y el norte de Buenos Aires con tendencia a mantener precipitaciones normales o por encima de las normales", expresó Germán Heinzenknecht, especialista de Consultora de Climatología Aplicada.

Para este experto, para las zonas donde no se sufren anegamientos la campaña podría evolucionar de muy buena manera, incluso con rendimientos superiores a los normales. La contracara es para las zonas actualmente secas -como el sur bona- erense-, donde "no hay indicios serios de una modificación importante en el patrón pluvial dominante".

El meteorólogo Leonardo De Benedictis resume el momento actual de una manera sencilla con el concepto de polaridad.

"Los modelos climáticos de mediano y largo plazo acentúan esta polaridad, marcando lluvias por arriba de los niveles normales en los sectores que se encuentran inundados y lluvias escasas a nulas en los sectores que se ven afectados por la sequía", describió De Benedictis. "Si bien la tendencia marca una cierta normalización de las condiciones hacia el mes de marzo, los eventos severos seguirán siendo los protagonistas y serán nuevamente los que marquen la realidad para cada sector del país", agregó.

Para Anthony Deane, consultor agroclimático, lo que se ha venido dando es un ciclo con 10 a 15 días de mal tiempo y otros 10 días secos. Deane espera para lo queda de enero más actividad que la ya observada, pero con un comportamiento desparejo en lluvias.

En tanto, para la primera quince de febrero aguarda "ausencia de lluvias importantes" mientras que el mal tiempo (lluvias) se dará para la segunda quincena. Estas idas y venidas tienen que ver con ese ciclo que describe el experto. Para marzo, opina, el clima quedaría normalizado.

"Va a seguir en una forma de tormentas aisladas muchas de ellas, algunas muy potentes, con mucha actividad eléctrica y con lluvias desparejas", indicó,

Según el consultor, hubo un desplazamiento del ángulo de la tierra que le lleva tiempo a los patrones climáticos tener una relocalización. Los excesos hídricos y sequías juegan en torno del comportamiento de este fenómeno.

Por zonas, Deane destaca que en gran parte de la pampa húmeda hay buenas reservas de humedad, salvo en el sur bonaerense, donde hay riesgos de pérdida de la cosecha y las precipitaciones allí seguirían aisladas.

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