Trigo: con la calculadora a mano

La plaza triguera local comienza a "divorciarse" de Chicago, pues la evolución del balance de oferta y demanda del ciclo 2016/2017 permite suponer la cercanía del tradicional "efecto Mercosur".

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Se define un saldo exportable del orden de los 8,6 millones.

Se define un saldo exportable del orden de los 8,6 millones.

14deEnerode2017a las10:23

Nuestro país tiene en Brasil (importador neto) una ventaja competitiva derivada no sólo de la vecindad, sino también del arancel externo del Mercosur. El trigo FOB argentino se puede cotizar US$ 20 por encima del estadounidense y aun así ser más económico. Así, a medida que se va reduciendo el "excedente" argentino, los molinos de Brasil comienzan a mostrarse activos.

Saquemos la calculadora y veamos. Partiendo de un stock inicial y final de 1 millón de toneladas, estimando la cosecha en 15 millones y el consumo interno (molienda y semilla) en 6,4 millones, se define un saldo exportable del orden de los 8,6 millones. Así las cosas, es necesario ver el ritmo de las ventas extra-Mercosur para saber en qué momento Brasil tiene que decir "presente" para que el trigo argentino no se le escape.

Una cuestión a destacar de la presente campaña es que la producción al norte de la ruta 7 (trigo "financiero" que se vende en cosecha) representa por primera vez el 50% de la cosecha total (más área y rindes) y que el trigo al sur de la ruta 5 (conducta comercial opuesta y bajos rindes en general) este año no llegaría a representar el 30%. Es por ello que las ventas totales por parte de los productores al 4 del actual alcanzan los 6,5 millones de toneladas, con compras de la exportación por 5,3 millones y de la industria molinera por 1,2 millones.

El "detalle" es que los exportadores declaran ventas externas por 3,97 millones de toneladas. O sea, están "comprados" en 1,3 millones. No es mala idea a juzgar por los tiempos del mercado y la aproximación inminente del "efecto Mercosur". Calculadora en mano, y partiendo de la hipótesis que Brasil importará de la Argentina un volumen cercano a los 4,5 millones, resulta claro que sólo pueden "permitirse" que se venda a otros destinos un plus de 800.000 toneladas para que suene la alarma.

Estamos ante una plaza que permitió desagotar los excedentes con rapidez y es por ello que los valores han comenzado a entonarse. Ahora bien, ¿pueden los productores locales "soñar" con valores de US$ 180/200? La respuesta es sí. Matemáticamente sí. Pero hay un riesgo que puede evitar que ello se verifique. Se trata del acuerdo aún vigente y fogoneado hace varios años por el ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno, que obliga a los exportadores a importar trigo si peligra el abastecimiento interno. Ello condiciona a estos actores y tranquiliza el accionar de la industria, evitando la competencia en el mercado y limitando los precios. Nunca hubo necesidad de limitar exportaciones y nunca faltó pan en la mesa de los argentinos. La competencia es salud.

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