Alerta por la presencia de una nueva plaga en frutales

Se trata de la “mosca de las alas manchadas”, un insecto que podría afectar la producción de cerezas, frambuesas y frutillas.

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A partir de la aparición en el Valle inferior del Río Chubut, el INTA, el Senasa y la Municipalidad de Trelew iniciaron los monitoreos.

A partir de la aparición en el Valle inferior del Río Chubut, el INTA, el Senasa y la Municipalidad de Trelew iniciaron los monitoreos.

15deNoviembrede2017a las17:00

El Laboratorio de Protección Vegetal del INTA Chubut alertó sobre la presencia de una nueva plaga que es capaz de afectar la producción de todos los frutales de la región. Drosophila suzukii, conocida vulgarmente como “mosca de las alas manchadas”, es un insecto que, a diferencia de otras especies del mismo género, es capaz de colocar huevos en las frutas sanas, lo que podría reducir el rendimiento y la calidad.

“Su identificación temprana es fundamental”, advirtió Silvina Bado –especialista en Protección Vegetal de esa unidad del INTA–. En este sentido, el Laboratorio de Protección Vegetal INTA Chubut, el Senasa y la Municipalidad de Trelew iniciaron los monitoreos para determinar la incidencia en el valle.

“Para definir cuáles son las medidas de prevención y manejo más adecuadas para cada caso, debemos tener información sobre su comportamiento y distribución territorial”, dijo Bado y aseguró: “Esto es importante para evitar problemas ecotoxicológicos”.

Entre las principales características que la convierten en una amenaza, Bado señaló que “es una plaga de origen asiático y posee una gran plasticidad para soportar distintas temperaturas, lo que facilitó su rápida difusión mundial”.

La “mosca de las alas manchadas” es un pequeño insecto que coloca los huevos en frutas sanas. Las larvas se desarrollan en su interior y las heridas provocadas en la piel favorecen el ingreso de microorganismos que disminuyen el rendimiento y la calidad.

“Es una especie polifitófaga, es decir, que perjudica a numerosas variedades especies de frutales”, expresó Bado quien agregó: “Según los registros, fue encontrada en 12 familias diferentes de plantas, entre las que se destacan: frambuesas, zarzamoras, cerezas, damascos, duraznos, nectarinas y ciruelos, frutillas, arándanos, moras, kiwi, kakis y vides”.

Según Bado, las hembras de la mosca pueden poner más de 350 huevos durante su vida. “Los huevos son depositados en las frutas en maduración y el número por fruto varía de uno a varios dispersos dentro de la fruta”, indicó.

Por esto, la detección temprana y la implementación de medidas preventivas resultan fundamentales para evitar el incremento de las poblaciones de plagas.

De acuerdo con Bado, “la eficacia actual de los insecticidas disponibles contra larvas dentro de las frutas es limitada y el control de esta plaga se centra en los adultos”.

“La separación y destrucción de los frutos infestados, maduros o podridos es necesaria para evitar la propagación de la plaga”, indicó la especialista del INTA y añadió: “Las plantaciones de frutales dispersos, huertos abandonados o plantas hospederas no manejadas en propiedades privadas son fuentes potenciales de infestación, por lo que recomendamos el monitoreo permanentes de los lotes”.

Fue detectada por primera vez en 2014 en la provincia de Buenos Aires, en lotes de arándanos, y hoy está distribuida en Río Negro, Entre Ríos y en la región Patagónica.

Cómo identificarla

El adulto de la mosca de las alas manchadas mide de dos a tres milímetros de largo, tiene ojos rojos, es de color marrón pálido y posee antenas cortas y gruesas con arista ramificada. A diferencia de las hembras, los machos poseen una mancha circular en el extremo de cada ala (lo que les da el nombre).

En cuanto a las larvas, Bado explicó que “son de color blanco, con los órganos internos visibles y las piezas bucales son negras. Tienen tres estadíos y cuando están desarrolladas pueden llegar a medir 5,5 milímetros de largo y 0,8 de ancho. En general, los estadíos larvales se desarrollan dentro del fruto”.

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