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Interes general

Cebolla argentina: más del 70 % se produce con tecnología del INTA

El dato se refiere al amplio porcentaje de variedades de esta hortaliza que se utilizan en lotes de escala comercial.

Por Prensa INTA

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    La Argentina se destaca entre los exportadores de cebolla fresca y deshidratada de América Latina,

En ensaladas, sopas, estofados, a la parrilla, el sabor de las cebollas es siempre bien considerado en las recetas de cocina. Es la segunda hortaliza más producida a escala mundial, la más exportada de la Argentina –junto con el ajo– y motiva un gran campo de estudio, que recibe los aportes de los especialistas del INTA. De hecho, más del 70 % de las variedades elegidas para la producción comercial proviene de programas de mejoramiento genético del instituto, sumado al conocimiento aplicado a tecnología de producción de semillas, siembra, riego, cosecha, manejo sanitario, poscosecha y caracterización de germoplasma.

Claudio Galmarini, coordinador del Programa Nacional de Hortalizas, Flores y Aromáticas, destacó que “la continuidad del trabajo de mejoramiento genético de cebolla por más de cinco décadas ha permitido la obtención de cultivares que son utilizados por productores de todo el país, así como la formación de un grupo de trabajo interinstitucional y la concreción de convenios con instituciones y empresas del país y del extranjero”.

En este sentido, el investigador del INTA La Consulta –Mendoza– aseguró que el desarrollo de nueva genética apunta a “ampliar la oferta de variedades con buen desempeño productivo que contribuyan a aumentar las exportaciones y a diversificar la oferta dirigida al mercado interno”. Las variedades obtenidas por el INTA son de polinización abierta, condición que les permite a los productores extraer sus semillas y multiplicarlas a lo largo de las campañas.

La Argentina se destaca entre los exportadores de cebolla fresca y deshidratada de América Latina, en un mapa que tiene a Brasil como principal destino y, en menor medida, al Mercado Común Europeo. “Según los años, entre el 60 y 70 % de la producción nacional se vuelca al mercado interno, mientras que el resto se destina a exportación”, indicó Galmarini.

En el caso de la cebolla deshidratada, alrededor del 90 % de los materiales que emplea la industria provienen de programas de mejora del instituto. “En general, las variedades obtenidas se desarrollaron mediante un convenio de vinculación tecnológica con la empresa Unilever”, puntualizó el especialista.

Luz para crecer

Hay cebollas de verdeo, cebollas de catáfilas amarilla o bronceada –las preferidas por el consumidor argentino–, blanca –aptas para deshidratado– y colorada.

Más allá del tipo, un factor fundamental para el crecimiento de esta hortaliza es el largo del día: todas las cebollas bulbifican cuando los días se alargan, pero no todas las variedades (genéticas) se adaptan a las regiones de cultivo. “Cada variedad tiene un umbral de luz determinado a partir del cual se desencadena el proceso de bulbificación”, explicó el investigador.

En esta línea, afirmó que existen variedades de días cortos, intermedios y largos. Las variedades de día corto tienen un umbral de entre 12 y 13 horas de luz para bulbificar, mientras que en las de día largo ese umbral debe ser mayor a las 14 horas. Superada esa marca, la planta detiene la producción de hojas y los fotoasimilados migran al bulbo como órgano de reserva y, al poco tiempo, están listos para ser cosechados.

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