El contrato de trabajo agrario: dos situaciones de cambio de empleador

Puede haber cesión del contrato, sin que comprenda al establecimiento, o una transferencia, como en una venta o herencia. Qué hay que tener en cuenta en cada caso.

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30deAbrilde2019a las15:23

Dos situaciones tienen en común el estar caracterizadas por el cambio de empleador en la relación laboral en el agro. Se distinguen, en un caso, en que hay transferencia de la titularidad de la empresa o del establecimiento en que el trabajador presta servicios; en el otro, lo que hay es una cesión del contrato de trabajo sin que medie esa transferencia.

Si bien estas situaciones no están previstas en la Ley 26.727 de Trabajo Agrario, si las regulan los Art. 225 a 229 de la Ley 20.744 de Contrato de Trabajo (LCT).

En este punto, desde Arizmendi que el Art. 2.c) de la última ley citada dispone que sus disposiciones se aplican a los trabajadores agrarios supletoriamente en todo lo que resulte compatible y no se oponga a la Ley 26.727 y las modalidades propias de la actividad. Hechas estas aclaraciones pasamos a analizar ambos supuestos.

1. La cesión del contrato sin transferencia del establecimiento

El Art. 229 de la LCT prevé que "La cesión del personal sin que comprenda el establecimiento, requiere la aceptación expresa y por escrito del trabajador. Aun cuando mediare tal conformidad, cedente y cesionario responden solidariamente por todas las obligaciones resultantes de la relación de trabajo cedida". 

En este caso, lo usual es que el trabajador comience a prestar servicios para otro empleador en otro establecimiento. Por esa razón, se necesita el consentimiento expreso y escrito del primero.

En este caso, deben retenerse dos datos:

1) No hay transferencia de la titularidad del establecimiento -es más, por lo común, como dijimos antes, el trabajador se trasladará para trabajar en otro establecimiento a órdenes de su nuevo empleador.

2) Se exige el consentimiento escrito del trabajador, quien puede negarse a darlo sin necesidad expresar motivo o causa alguna.

La última parte de la regla en comentario determina que cedente y cesionario responden solidariamente por los créditos laborales resultantes de la relación laboral cedida. 

2. La transferencia del establecimiento o de la empresa

El Art. 225 de la LCT dispone que "En caso de transferencia por cualquier título del establecimiento, pasarán al sucesor o adquirente todas las obligaciones emergentes del contrato de trabajo que el transmitente tuviera con el trabajador al tiempo de la transferencia, aun aquellos que se originen con motivo de la misma. El contrato de trabajo, en tales casos, continuará con el sucesor o adquirente, y el trabajador conservará la antigüedad adquirida con el transmitente y los derechos que de ella se deriven".

Como puede observarse, es una situación completamente distinta a la anterior.

Dentro de la noción de "transferencia" de establecimiento caben, a modo de ejemplo la venta, cesión, donación, arrendamiento, sucesión por causa de muerte, etc.  Por ello, a diferencia de la mera cesión de la relación laboral, no se exige el consentimiento del trabajador. 

También con lógica, se establecen reglas de protección de los créditos laborales.

Así el Art. 226 de la LCT faculta al trabajador para considerarse en situación de despido si con motivo de la transferencia “....se le infiriese un perjuicio que, apreciado con el criterio del artículo 242, justificare el acto de denuncia” (recordamos que el Art. 242 de la LCT define lo que debe entenderse por "justa causa” de despido). 

El Art. 226 sigue diciendo que “A tal objeto se ponderarán especialmente los casos en que, por razón de la transferencia, se cambia el objeto de la explotación, se alteran las funciones, cargo o empleo, o si mediare una separación entre diversas secciones dependencias o sucursales de la empresa, de modo que se derive de ello disminución de la responsabilidad patrimonial del empleador”.

Puede verse que son todos supuestos graves que hacen presumir el perjuicio que menta la norma, pero que deben ser demostrados por el dependiente y tener la gravedad suficiente como para no admitir la continuidad de la relación laboral (Art. 242 ya citado y 246 de la LCT). 

Las reglas de los Art. 225 y 226 se aplican también en caso de arrendamiento o cesión transitoria del establecimiento y el Art. 228 de la LCT impone la solidaridad entre transmitente y adquirente del establecimiento respecto de los créditos y obligaciones existentes a la época de la transmisión, tenga ésta efectos permanentes o transitorios (p.ej: arrendamiento de la explotación). 

 

Finalmente, respecto de los alcances de esa solidaridad deberá  tenerse presente la regla jurisprudencial, de aplicación obligatoria ante la Justicia Nacional de Trabajo conforme a la cual "el adquirente de un establecimiento en las condiciones previstas en el Art. 228 de la LCT es responsable por las obligaciones del transmitente derivadas de relaciones laborales extinguidas con anterioridad a la transmisión" (CNTrab, plenario 289, 8/8/97, "Baglieri, Osvaldo D. c/ Nemec, Francisco y Cía. SRL y otro", DT, 1997-B-2013).

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