Hacen energía con maní y proyectan facturar US$ 11 millones

Cómo es el proceso de convertir un recurso natural en un emprendimiento rentable. El caso de Prodeman.

27deMayode2019a las15:27

Mucho antes de que existiera algún conocimiento sobre la electricidad, tal como la conocemos a partir de la Revolución Científica, las personas eran conscientes de algunos fenómenos eléctricos que se provenían de los movimientos de la naturaleza.

Las fuentes energéticas del sol, el viento, el agua o la biomasa vegetal o animal exceptuando aquellas extraídas de los combustibles fósiles, capaces de renovarse ilimitadamente son la energías renovables que no son novedad pero son tendencia en la conciencia ambiental de las agroindustrias.

¿Cómo surge una idea? “Por una necesidad”, respondió el ingeniero mecánico Jorge Ciravegna, precursor en Argentina junto a la empresa Prodeman en la fabricación de la primera Planta de Generación de Energía Eléctrica mediante el uso exclusivo de la biomasa cáscara de maní, quienes buscaban solucionar la problemática histórica de la industria manisera: el destino final de la cáscara de maní.

“El maní en Argentina creció exponencialmente, pero nadie se planteaba qué hacer con el residuo, la cáscara, que es el 30 por ciento del maní. Cuando Prodeman empezó a adquirir 30 toneladas por año, no se podía administrar, sobretodo a nivel logístico, había que pagar para que alguien se lo llevara; a su vez pesa como 80 kg por m2, era como guardar telgopor, se podía llenar un estadio con una montaña de 40 hectáreas”, justificó el ingeniero.

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Paradójicamente, lo que se consideraba un desecho tenía muy buenas propiedades ya que dentro de los residuos agrícolas la cáscara de maní está en la punta de la pirámide siendo el mejor elemento para quemar. Además es seca, solo tiene 8 por ciento de humedad, y es de fácil traslado.

A la hora del armado del proyecto, el profesional a cargo de dirigirlo junto con Prodeman rememoró “lo presentamos al Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, a través de la convocatoria del Fonarsec, fue evaluado por un comité de habla hispana y resultó seleccionado en todo el país, recibiendo 7 millones de dólares sin devolución. El 35 por ciento del proyecto costaba eso, por eso fue casi sin costo. Estaba diseñado con 5 megavatios y cuando lo conseguimos decidimos aumentarlo a 10”.  

Sin embargo Ciravegna hizo hincapié en que todo proyecto no solo tiene que responder a una necesidad sino también tener un fin comercial “en ese momento no teníamos un horizonte comercial, no sabíamos qué hacer con la energía. Casualmente cuando terminamos con el proyecto apareció el plan Renovar y nos vino justo porque nos pudimos presentar con el proyecto hecho”.

La energía obtenida mediante la transformación de esta biomasa se incorpora al Sistema Interconectado Nacional, abasteciendo 18 mil hogares por año. Según calculó el ingeniero “hoy es un negocio que puede llegar a facturar 11 millones de dólares por año con un residuo que anteriormente había que pagar para que alguien se lo llevara.  Es un contrato a 20 años, tiene un crédito que lo cubre en 30 por ciento y lo otro es dinero que aporta la empresa. Tiene una amortización baja porque tiene un bajo costo operativo”.

No solamente genera valor agregado sino también empleo, en tanto es una industria dentro de otra que creó 20 puestos directos y 15 indirectos. “Cambió la matriz porque le permite poder certificar Bonos Verdes, que si bien hoy no tienen precio cuando lo tenían con el protocolo de Kyoto , podría haber tenido un ingreso adicional de 700 mil euros por año, la amortización de la obra, eso liquida bonos porque generas energía como un recurso renovable, desplazando la misma cantidad de energía que se genera con el petróleo”, indicó.

En visión del ingeniero quien para crear la planta adaptó modelos de caña de azúcar del oeste brasilero “estamos en una cuestión complicada financieramente pero estos proyectos se replican, en 10 años cada planta va a quemar su cáscara. Hoy hay muchos proyectos similares y la cáscara de maní tiene un valor uniforme de 35 dólares por tonelada según la demanda. Prodeman a veces la compra si hay malas cosechas, porque es un producto estacional”.

En términos precisos, 2,2 kg de maní equivalen a un m2 de gas, 50 mil toneladas son 17 millones de litros de gasoil que Prodeman tiraba en un año. Técnicamente, se trata de un proceso termodinámico en el que se quema la cáscara, hace vapor de agua, con una bomba a presión y una turbina hace un movimiento rotativo que se transforma en energía eléctrica. No es recomendable su uso hogareño, pero por ejemplo la calefacción hotelera lo aplica ya que permite reemplazar cualquier tipo de energía térmica.

En conclusión el especialista que continúa asesorando a otras industrias en cuestiones de sustentabilidad, remarcó  el fundamental acompañamiento de políticas pùblicas al respecto “si no estuviera el Estado que compra la energía no sabrías qué hacer con ella. Es un cambio que las nuevas generaciones ya están alentando y también el propio bolsillo. El Estado debe hacer cargo del financiamiento y de la administración de las energìas renovables sino es inviable en este país”.

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