Luego de 63 años, el trabajo de extensión del INTA tiene voz femenina

La Ing. María Rosa Scala fue en noviembre la primera mujer en ganar uno de los tres cargos por concurso más importantes de la estructura del organismo.

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El acompañamiento de los protagonistas del campo y la complementación con políticas públicas son el eje de esta gestión para los próximos cuatro años.

El acompañamiento de los protagonistas del campo y la complementación con políticas públicas son el eje de esta gestión para los próximos cuatro años.

24deFebrerode2020a las09:00

Este es un tiempo de cambio dentro del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, ya que además de la asunción reciente de la primera responsable del organismo, Susana Mirassou, fue en el cierre del año que uno de los tres cargos por concurso más importantes también lo ocupa una mujer.

Fue por concurso que la Ing. Agr. María Rosa Scala, recibida en la Universidad Nacional de Rosario, con posgrados y una amplia experiencia en el contacto con productores y profesionales a causa de su carrera desarrollada en la Experimental Rafaela, que por primera vez en 63 años de la historia del Instituto, no será un hombre quien esté en la Dirección Nacional de Asistencia de Transferencia y Extensión, que compone con la Dirección de Investigación y la de Vinculación el triangulo principal en las responsabilidades por las que se concursa, debajo de la Dirección Nacional.

Instalada en la sede central del INTA, en la calle Chile, María Rosa, la gestora principal del programa El Profesional Tambero, entre tantas otras iniciativas, ya trabaja para mejorar el vínculo en todas las áreas y en todo el país, para poder hacer del campo un mejor lugar para la vida de todos los que se vinculan al sector, e incluso para los que reciben los productos que de allí salen.

Una nueva etapa, con voces femeninas, tiene “una mirada de complementariedad de trabajo con el hombre, incluyéndonos todos en esta tarea colectiva”, empieza diciendo Scala, que atravesó muchos momentos del INTA donde siempre la “fortaleza de la territorialidad hizo que muchos programas se puedan articular con políticas públicas y a la vez acompañen a las políticas agropecuarias”.

Desde su cargo, con un trabajo de cuatro años por delante con la posibilidad de renovarlo como en todos los puestos de carrera, el objetivo es “fortalecer las capacidades institucionales del INTA en la extensión, además de estar llegar, estar presentes, generar proyectos en el territorio asumiendo los problemas y las oportunidades que tienen los actores con las políticas públicas y las empresas, que son parte de lo que suma al fortalecimiento del desarrollo rural”.

Scala destacó en su charla con Agrofy News que “hay muchas cosas por hacer”, sobre todo en lo que respecta al Plan Argentina Contra el Hambre”, donde herramientas como el Pro-Huerta y otras articulaciones permitan una mayor concientización sobre las capacidades de producir alimentos a pequeña escala, para lograr una mejor nutrición en la comunidad.

“Acompañar a los procesos productivos, a las asociaciones de productores que quieran acercarse a las ferias donde está la tarjeta Alimentar, para poder consumir productos de calidad, de los mercados de proximidad, de los productores chicos que en muchos casos son agroecológicas, apuntando a quienes están en situación de vulnerabilidad”.

Pero por otra parte está la base agropecuaria fundamental para la economía nacional, donde la generación de divisas se plantea como un objetivo primordial. “Necesitamos acompañar a los productores medianos, grandes, a quienes quieran asociarse en cooperativas, para mejorar los sistemas productivos, las cadenas de valor, que es un trabajo que debemos promover entre todos”.

“Yo pienso siempre en mi lechería, pero en realidad todas las cadenas de valor del país tienen que ser acompañadas en el proceso que no sólo tiene que ver con la calidad, las buenas prácticas, sino que en muchos casos están relacionadas a lo organizacional para que estén mejor”, reconoce con la convicción que durante años la hizo crecer desde Rafaela, con la importancia de la sustentabilidad, en todas sus miradas pero sin alejarse de un proceso productivo basado en las buenas prácticas. En estos días las BPA frutihortícolas están teniendo un relanzamiento con lineamientos más claros e incluso capacitaciones más completas para los implementadores que puedan acompañar a los pequeños productores.

Un ejemplo lechero

En 2007 el programa “El Profesional Tambero” nacía en el INTA Rafaela para darle otra categoría a este oficio y desde ese momento la Ing. Scala fue quien lo ideó, lo impulsó y lo sostuvo, superando en 2019 más de 120 ediciones en las diferentes cuencas nacionales. “La idea inicial era profesionalizar el trabajo, para conseguir una mejor materia prima que ingrese a la industria, de ahí al comercio y después al consumo. Pensamos en alimentos de calidad y en la gente que estaba a cargo de hacerlos”.

Mejorar los recursos humanos es fundamental para modificar de base a cada una de las producciones y es a partir de este ejemplo que se pueden lograr más experiencias, siempre positivas. “Debemos poder trasladarlo a todas las actividades. Todas las experiencias que yo viví y que compartí con todos los grupos con los que trabajé las traje a Buenos Aires e intento compartirlas, porque son una manera de trasladar, de dejar un legado de todo lo que me dio el INTA”.

El conocimiento, técnico, científico y práctico es lo que la distingue en cada intercambio, sea con profesionales, trabajadores o productores. “Traigo en la valija muchas lecciones aprendidas y muchas expectativas, por eso en mi diagnóstico de situación no queda excluido todo el recorte que hubo en los últimos años en el INTA”, sin embargo las herramientas que ya tiene sabidas la entidad pueden ayudar en todo el país, llegando desde la producción de alimentos hasta el manejo del agua, el riego, las comercializaciones directas, que son todos procesos que necesitan de la institución como palanca para poder lograrlos.

“Hay una necesidad real de la extensión, de estar presentes en todos los procesos productivos, para vincular y acercar información, facilitar procesos a través de las TIC´s, e incluso con más y mejor comunicación, para poder asertivos a la hora de llegar más concretamente a quienes necesitan la información”.

Abierta a propuestas y apostando a crecer María Rosa Scala es de esos profesionales que entienden que con un campo capacitado cualquier instancia productiva será mejor, para establecerse mejor en la competencia global, donde los negocios se plantean de maneras muy diversas. Un campo más poderoso en el más amplio sentido de la palabra, con recursos humanos fortalecidos, es sin duda la clave para la multiplicación de los commodities, el agregado de valor y la superación de barreras socio-económicas.

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